25 abril 2011

Los tangos de Cortázar

Cuando se relacionan los términos Cortázar y música uno normalmente tiende a pensar en el jazz, en figuras como Duke Ellington, Charlie Parker o Earl Hines, tal y como se muestra en Rayuela o en "El perseguidor" de Las armas secretas.

Pero Cortázar no era simplemente el típico sudamericano afincado en París, cuna de la cultura europea, y desarraigado de su propio país, que se decidió definitivamente por la civilización en la contienda clásica de Hispanoamérica entre civilización y barbarie. Cortázar, como otros muchos sudamericanos, es un sudamericano que se debate entre el amor por su patria y la cultura cosmopolita europea. Este conflicto se desarrolla en Rayuela, y no hay que olvidar que para Cortázar Argentina era el lado de acá y París era el lado de allá.

No se puede decir desde luego que Cortázar olvidara por completo su patria, y buena muestra de ello es su relato "Torito". Y por supuesto, tampoco olvidaba Cortázar los tangos.

En 1953, estando en París, unos amigos dejaron a Cortázar un victrola y unos discos de Carlos Gardel. A partir de esa experiencia Cortázar evoca a Gardel en un precioso texto lleno de añoranza y ternura. Para Cortázar sólo existe una forma de escuchar a Gardel, no en directo, sino a través de un viejo victrola, en discos gastados acariciados por la púa, en noches de verano, y cebando mate.

Los tangos escritos por Julio Cortázar me cautivaron por completo y descubrí que Cortázar tiene un disco de tangos junto con Edgardo Cantón e interpretados por Juan Cedrón, editado en el año 80 y reeditado en el 95 llamado Trottoirs de Buenos Aires.
En el disco se incluyen los siguientes tangos,
01 Medianoche, aquí
02 Guante azul
03 Tu piel bajo la luna
04 Tras su rastro
05 Veredas de Buenos Aires
06 El buscador
07 Java
08 La camarada
09 Paso y quiero
10 La cruz del sur

Especialmente hay dos que me encantan,

Adicionalmente me di a la tarea buscar el disco Trottoirs de Buenos Aires y aunque no fue tarea fácil, aquí se los dejo para que lo disfruten.

20 abril 2011

Carta de Julio Cortázar a Roberto Fernandez Retamar: Sobre Rayuela.

Cortázar con Roberto Fernández Retamar, Casa de las Américas, Cuba, 1979
 París, 17 de agosto de 1964
Querido Roberto:
  Perdóname por escribirte a máquina, pero es una costumbre de la que ya no sé privarme y que me permite ser eternamente espontáneo e ir diciendo lo que me nace de más adentro. Anoche me entregaron tu carta del 3 de Junio (¡cuánto tiempo, ya!) y me sentí tan emocionado y tan feliz por lo que me decías en ella que entré como en un trance, en una casilla zodiacal increíblemente vasta y próspera. Todavía no he salido de ella, y te escribo bajo esa impresión maravillosa de que un poeta como tú, que además es un amigo, haya encontrado en Rayuela todo lo que yo puse o traté de poner, y que el libro haya sido un puente entre tú y yo y que ahora, después de tu carta, yo te sienta tan cerca de mí y tan amigo. No sé si cuando te escribí hace unos meses para hablarte de tus poemas, supe expresar bien lo que sentía. Tú, en tu carta, me dices tantas cosas en unas pocas líneas que es como si me hubieras mandado un signo fabuloso, uno de esos anillos míticos que llegan a la mano del héroe o del rey después de incontables misterios y hazañas, y allí está condensado todo, más acá de la palabra y de las meras razones: algo que es como un encuentro para siempre, un pacto que hace caer las barreras del tiempo y la distancia.
  Mira, desde luego que lo que hayas podido encontrar de bueno en el libro me hace muy feliz; pero creo que en el fondo lo que más me ha estremecido es esa maravillosa frase, esa pregunta que resume tantas frustraciones y tantas esperanzas: "¿De modo que se puede escribir así por uno de nosotros?" Créeme, no tiene ninguna importancia que haya sido yo el que escribiera así, quizá por primera vez. Lo único que importa es que estemos llegando a un tiempo americano en el que se pueda empezar a escribir así (o de otro modo, pero así, es decir con todo lo que tú connotas al subrayar la palabra). Hace unos meses, Miguel Ángel Asturias se alegraba de que un libro mío y uno de él estuvieran a la cabeza de las listas de best-sellers en Buenos Aires. Se alegraba pensando que se hacía justicia a dos escritores latinoamericanos. Yo le dije que eso estaba bien, pero que había algo mucho más importante: la presencia, por primera vez, de un público lector que distinguía a sus propios autores en vez de relegarlos y dejarse llevar por la manía de las traducciones y el snobismo del escritor europeo o yanqui de moda. Sigo creyendo que hay ahí un hecho trascendental, incluso para un país donde las cosas van tan mal como en el mío. Cuando yo tenía 20 años, un escritor argentino llamado Borges vendía apenas 500 ejemplares de algún maravilloso tomo de cuentos. Hoy cualquier buen novelista o cuentista rioplatense tiene la seguridad de que un público inteligente y numeroso va a leerlo y juzgarlo. Es decir que los signos de madurez (dentro de los errores, los retrocesos, las torpezas horribles de nuestras políticas sudamericanas y nuestras economías semi-coloniales) se manifiestan de alguna manera, y en este caso de una manera particularmente importante, a través de la gran literatura. Por eso no es tan raro que ya haya llegado la hora de escribir así, Roberto, y ya verás que junto con mi libro o después de él van a aparecer muchos que te llenarán de alegría. Mi libro ha tenido una gran repercusión, sobre todo entre los jóvenes, porque se han dado cuenta de que en él se los invita a acabar con las tradiciones literarias sudamericanas que, incluso en sus formas más vanguardistas, han respondido siempre a nuestros complejos de inferioridad, a eso de "ser nosotros tan pobres", como dices a propósito del elogio de Rubén a Martí. Ingenuamente, un periodista mexicano escribió que Rayuela era la declaración de independencia de la novela latinoamericana. La frase es tonta pero encierra una clara alusión a esa inferioridad que hemos tolerado estúpidamente tanto tiempo, y de la que saldremos como salen todos los pueblos cuando les llega su hora. No me creas demasiado optimista; conozco a mi país, y a muchos otros que lo rodean. Pero hay signos, hay signos. . . Estoy contento de haber empezado a hacer lo que a mí me tocaba, y que un hombre como tú lo haya sentido y me lo haya dicho.
  Gracias por haberle mostrado a Lezama cuánto me acuerdo siempre de él y lo mucho que lo admiro. Hace tiempo que quiero escribirle, pero me intimida un poco; vuelvo a acordarme de la noche en que cené con él y lo escuché decir cosas maravillosas, como un lento volcán de palabras. Sí, él es uno de los que me llacen tener confianza en nuestras tierras, en lo que habrá de ser finalmente esa América misteriosa.
  Oye, ahora quiero decirte que si es cierto que vas a escribir algo sobre mi libro, me das desde ya una enorme alegría. He leído muchas críticas, algunas justísimas e inteligentes; pero el tono que hay en tu carta, ese contacto por debajo que hay entre lo que me dices y lo que yo soy en mi libro, no lo he encontrado hasta ahora. Por supuesto, si escribes algo tendrás que pensar en el lector y tomar tus distancias; pero te has acercado tanto que cualquier cosa que digas de mi libro será siempre una vivencia, como hubiera querido el pobre Oliveira, y no una valoración de magister, de las que me llegan docenas y que yo olvido minuciosamente.
  Quiero que sepas que Aurora y yo fuimos muy felices la noche en que estuviste con tu mujer en casa, y que esperamos siempre que vuelvan a Europa y podamos vernos más y mejor. Natalia Revuelta, que me trajo tu carta tan gentilmente, habló de que quizá fueras a Oriente a estudiar problemas literarios o culturales (la información era muy nebulosa, pero se mencionó el Japón y la India). Si así fuera, lo que me parecería fabuloso, supongo que pasarás por Europa antes o después, y que me avisarás con tiempo. Yo no soy divertido como contertulio, ya sabes que los argentinos estamos todos metidos para adentro y si algo sacamos a veces es las uñas (y al divino botón, diría alguien que conozco); pero si me tienes paciencia sé que podremos hablar de verdad de tantas cosas. Con ustedes, los cubanos, yo me desnudo como frente al mar; los amigos de allá lo notaron y me lo dijeron. Mira si me hacen bien, mira si tendré razones para quererlos tanto.
  Dales mis afectos a Calvert Casey, a Arrufat, a Lisandro Otero, a Edmundo Desnoes, y por supuesto a Lezama. Un gran abrazo de Aurora para ustedes dos. Yo no sé cómo despedirme.

Digamos que sigue en el capítulo...
Pero también un abrazo muy fuerte,
Julio.

15 abril 2011

Las casillas de Rayuela en Julio

Sus cuentos (releo con la misma fruición de la primera vez Autopista al surLa señorita CoraContinuidad en los parquesLa casa tomada), su ensayo sobre Rimbaud, su texto biográfico sobre Poe, su aproximación crítica a la teoría del cuento, su nouvelle El Perseguidor. Pero su gran jugada, la que merece un monumento, es Rayuela.

Se sabe que cuando Cortázar terminó Rayuela le tenía otro nombre. La novela se iba a llamar Mandala y esto es muy sugerente, porque el Mandala es un símbolo gráfico que representa las capas espirituales más profundas de un ser que se busca.

Veamos el contenido de sus casillas,

Casilla 1: Llega a Buenos Aires proveniente de Bruselas siendo un niño de cuatro años, que sólo habla francés y apenas ensaya algunas palabras mal pronunciadas en español. Sus compañeros de escuela se burlan de él, su padre lo abandona para siempre, su cuerpo crece de manera desproporcionada, sus huesos son débiles y se parten con facilidad al caer de una bicicleta. Entonces, se encierra en el armario de su cuarto, en total oscuridad y comienza a escuchar los sonidos de esas otras dimensiones que después las conocimos sus lectores por él. Cortázar inaugura así en la literatura hispanoamericana un género fantástico distinto al de Felisberto Hernández y al de Borges: es lo sobrenatural dentro de lo natural, lo fantástico siempre está en la realidad si sabemos mirar y oír de una manera diferente.

Casilla 2: El tímido maestro de escuela primaria. Se sonroja por todo. Se empieza a cansar de sus fantasmas y decide leerse toda la cultura occidental. En menos de dos años lee y traduce a sus escritores favoritos en lengua inglesa. Son años de lector compulsivo que le dan la sólida cultura que conoceremos luego por sus ensayos críticos y, sobre todo, por la futura erudición de Oliveira.

Casilla 3: En una tarde de sol, caminando por la calle Corrientes de Buenos Aires, se encuentra con dos pasiones simultáneas que terminan siendo una sola: la música del Jazz y el amor desenfrenado de Aurora Bernardez. Descubre que el ritmo lo es todo. Sólo la música penetra la máscara de las palabras, las sombras chinescas de los conceptos, el frío muro racional del pensamiento cartesiano. Una sola fuga de Bach derrumba el monstruoso edificio arquitectónico de las categorías de Kant. De ahí ese personaje enigmático del Perseguidor, que al poseer el don del ritmo de las otras dimensiones, es capaz de penetrar lo sagrado por medio de su saxofón.

Casilla 4: Un puente de París en una noche de lluvia. Cortázar mira el agua del río Sena y siente un profundo deseo de tirarse y de morir ahogado. No sería el primero ni el último. Se ha desencantado del mundo, está solo al igual que el universo en donde vive. Estas son las tierras arrasadas por el olvido de un Dios ausente. No es que se le haya extraviado el sentido de la vida, porque uno nunca pierde aquello que jamás ha tenido. Simplemente toca fondo. Morir en París, puede ser mejor que seguir viviendo en el infierno mental de su angustia.
Sin embargo, cuando decide quitarse el abrigo y regalárselo a un Clochard, para que no se desperdicie en el fondo del río, le surge la idea de su novela, su Rayuela, Oliveira, la Maga, Rocamadur, los miembros del Club de la Serpiente, Morelli, la utopía de la novela total, o sea, de la antinovela, escribir una novela que mate la literatura pomposa y seria. Jugar a decirlo todo desde el principio, con otros lenguajes de los que, al igual que el poeta Hofmannsthal, él tampoco conocía ni una sola palabra. Rayuela nace esa misma noche en la que el hombre Cortázar renunció a encontrarle a su existencia una certeza metafísica. Por eso, la auténtica literatura es asunto de descreídos y nunca de militantes.

Casilla 5: Cortázar es los otros: cada uno de sus personajes es un pasadizo oculto de su inconsciente que se muestra a la luz del mundo. La Maga es el arquero Zen: el descubrimiento del budismo, la ilusión del yo, la vacuidad, el lenguaje del silencio, el rechazo a la dialéctica, el zambullirse en la vida misma sin los flotadores existenciales de los prejuicios o de las esperanzas.
Oliveira es el flaneur en las calles del París de Baudelaire, el "matador de brújulas" que sabe que la ciudad luz es una metáfora de su propia angustia: Cada esquina, cada barrio, cada avenida es el mapa incompleto del sentido oculto de su propia vida. Oliveira es Cortázar antes de renunciar a la ilusión de las certezas metafísicas, un ateo que mientras niega la existencia de un Dios, se arrodilla a pedir perdón por lo que no comprende.

Casilla 6: Le llega a Cortázar la fama literaria universal. Incluso, mientras todavía cree que: "No me hago la ilusión de que podré lograr algo trascendental".

Casilla 7: Cortázar sigue creciendo. Pero esto no es una metáfora sino un signo de reactivación de su antigua enfermedad: la acromegalia. A su vida y a su obra las impregna la nostalgia, esa nostalgia del tiempo perdido que había descrito enRayuela, cuando le hizo decir a Oliveira que: "Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás".

Casilla 8: Julio y su novia Carol se contaminan por una transfusión de sangre a comienzos de los años ochenta. A los cuatro años ambos estaban muertos.

Casilla 9: Cada vez que leemos a Cortázar sabemos de su inmortalidad y recordamos sus palabras: "Cuando se ha salido de la infancia... se olvida que para llegar al cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato".

Casilla 10: Esta casilla es el cielo. Pero como dijo muy bien Wittgenstein: "De lo que no se puede hablar es mejor guardar silencio".

Extracto de: Elogio de la profundidad por Orlando Mejía-Rivera
Fuente: Revista ALEPH Febrero 2007

10 abril 2011

Rayuela Capítulo 17

Un fragmento, que me parece extraordinario, y que vale la pena leerlo sin prisas para disfrutarlo todo:

"...Nadie parecía dispuesto a contradecirlo porque Wong esmeradamente aparecía con el café y Ronald, encogiéndose de hombros, había soltado a los Warring’s Pennsylvanians y desde un chirriar terrible llegaba el tema que encantaba a Oliveira, una trompeta anónima y después el piano, todo entre un humo de fonógrafo viejo y pésima grabación, de orquesta barata y como anterior al jazz, al fin y al cabo de esos viejos discos, de los show boats y de las noches de Storyville había nacido la única música universal del siglo, algo que acercaba a los hombres más y mejor que el esperanto, la Unesco o las aerolíneas, una música bastante primitiva para alcanzar universalidad y bastante buena para hacer su propia historia, con cismas, renuncias y herejías, su charleston, su black bottom, su shimmy, su foxtrot, su stomp, sus blues, para admitir las clasificaciones y las etiquetas, el estilo esto y aquello, el swing, el bebop, el cool, ir y volver del romanticismo y el clasicismo, hot y jazz cerebral, una música-hombre, una música con historia a diferencia de la estúpida música animal de baile, la polka, el vals, la zamba, una música que permitía reconocerse y estimarse en Copenhague como en Mendoza o en Ciudad del Cabo, que acercaba a los adolescentes con sus discos bajo el brazo, que les daba nombres y melodías como cifras para reconocerse y adentrarse y sentirse menos solos rodeados de jefes de oficina, familias y amores infinitamente amargos, una música que permitía todas las imaginaciones y los gustos, la colección de afónicos 78 con Freddie Keppard o Bunk Johnson, la exclusividad reaccionaria del Dixieland, la especialización académica en Bix Beiderbecke o el salto a la gran aventura de Thelonius Monk, Horace Silver o Thad Jones, la cursilería de Erroll Garner o Art Tatum, los arrepentimientos o las abjuraciones, la predilección por los pequeños conjuntos, las misteriosas grabaciones con seudónimos y denominaciones impuestas por marcas de discos o caprichos del momento y toda esa francmasonería de sábado por la noche en la pieza del estudiante o en el sótano de la peña, con muchachas que prefieren bailar mientras escuchan Star Dust o When your man is going to put you down , y huelen despacio y dulcemente a perfume y a piel y a calor, se dejan besar cuando es tarde y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí misma, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente, todo eso en una música que espanta a los cogotes de platea, a los que creen que nada es de verdad si no hay programas impresos y acomodadores, y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizás había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizá había otros caminos y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombres porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etcétera, etcétera."

05 abril 2011

Cortázar y su máquina de escribir

En su articulo El amargo encanto de la máquina de escribir, Julio Cortázar describió su obsesión cuando usaba el artefacto:
... "El tiempo agravó las cosas: ahora sólo puedo escribir en máquina eléctrica, siempre de la misma marca, con el tipo de la misma medida, y sin un solo tropiezo, porque hasta el mínimo error de mecanografía me duele en el alma como un error de creación. No es raro, pues, que el único cuadro que tengo frente al escritorio donde escribo sea el afiche de una máquina de escribir destrozada por un camión en medio de la carretera. ¡Qué dicha!" ... "Lo peor es que cuando uno se vuelve mecanógrafo esencial ya resulta imposible escribir de otro modo, y la escritura mecánica termina por ser nuestra verdadera caligrafía"

Él utilizaba una Olivetti Lettera 22, que es una maquina portátil
diseñada por Marcelo Nizzoli en 1949 para Olivetti, fue muy popular y galardonada como el mejor diseño de producto en los últimos 100 años por el instituto de tecnología de Illinois.
Tiene un tamaño de 27x37x8 cm sin embargo pesaba 4kg lo que podía limitar su portabilidad. 
fuente: wikipedia

Me he encontrado un texto muy creativo titulado "La maquina de Cortázar" por Alberto Paciano, mismo que les dejo a continuación para que lo disfruten:

La maquina de Cortázar - Alberto Paciano

En 1997 compré la máquina en la que Julio Cortázar escribió Rayuela. Desde entonces no puedo escribir con otro artefacto. Ni siquiera con las plumas. Para empezar, al tomar una pluma, ya se está en una actitud ajena a la escritura: más cerca de los trazos, de las líneas y los rayones, se antoja más dibujar circulitos o largas líneas que cruzan la hoja a manera de pentagrama imperfecto, pero no de escribir una palabra. Quien revise mis borradores, encontrará todo esto. En cambio con la máquina de Julio las cosas son diferentes. A uno le dan ganas de poner un disco de Bill Evans e irse metiendo en las páginas, decidido a perderse en cualquier digresión hasta el punto final. Y así sucede. Puedo escribir durante horas hasta que el sueño pide lo suyo. A veces, juego a que soy Julio Cortázar. Me dejo la barba, fumo, aunque no tengo el hábito de fumar; juego ante el espejo que esta frente a mi escritorio a practicar ciertas posiciones corporales que mi estatura, sin llegar a la de Cortázar, me facilita las cosas; imito su voz, me toco mi boca, el borde de mi boca, y todo va perfecto, escribo sin trabas, sin apenas planear algo, como si los golpes vinieran empujados desde las teclas a la punta de los dedos.
Se me ocurren cosas que seguramente no se me ocurrirían si escribiera con cualquier otra máquina, digamos, con la antigua máquina del periódico, la que utilicé por allá en el ochenta. Han sido tantas personas las que han metido sus dedos allí; que el objeto pierde esa especie de imantación que solo pueden tener aquellas cosas que fueron usadas por una sola persona. Hasta donde yo sé, hasta donde me han dicho, solo Julio Cortázar escribió en esta máquina. Ignoro si le tenía mucho apego o no; si se sentía incapaz de escribir con otra o todo esto era perfectamente irrelevante. Me gusta pensar que la necesitaba tanto como yo, que le gustaba, como a mí , mirarla por un largo rato, sin tocarla, pensando en que las palabras no existen hasta que uno se pone a respirar y pone el papel y presionas para que la palabra tenga forma, peso, aroma, realidad.
Escribir en la máquina de Cortázar ha cambiado también mis costumbres o mis habilidades de taquigráficas. Antes, en la computadora, escribía usando todos mis dedos. Llegaba rápidamente al final de la frase y ahí estaba el muro, el ahora qué, las ganas presionar el erase hasta el inicio, como en un desmayo hacia atrás; ahora, escribo solo con mis dedos índices, lentamente, presionando con esfuerzo para que la letra imprima bien, como en esa fotografía a blanco y negro que anda circulando con la red, en donde se le ve Cortázar tan inteligente, tan concentrado en su juego. No estoy seguro cuántas utilizó Cortázar a lo largo de su vida. Al menos tuvo esta. El que me la vendió, un judío polaco, me garantizó que era de él, incluso me enseñó esa foto; se parecen tanto. Justamente este Polaco le vendió a un colega la máquina de George Perec. Era un escritor, mi amigo, sencillo y modesto. Ahora está hecho un lío. Yo tampoco podría escribir con una máquina de Perec, primero, porque apenas lo he leído. No veo en él a ningún maestro, no tengo por él más admiración que la que me puede inspirar los comentarios elogiosos de los colegas que sí lo han leído, que si lo admirar, no sé por qué.
En una semana visitaré a un amigo en Buenos Aires que va a inaugurar un museo de la vida de Julio. Entre otras cosas-fotografías, textos, la gabardina con la que llegó a Paris en el cincuenta o el cincuenta y uno- exhibirá una máquina de Cortázar. Prometí llamarle en cuanto llegara a la ciudad para encontrarnos en un café; iremos después a la casa del anticuario que estará a cargo del museo, y que jura tener documentos de autenticidad y pruebas y testimonios. Le diré que no pueden exhibir esa pieza. Les pediré de favor que no lo hagan. Somos amigos. Posiblemente, ya veremos. Buenos Aires es triste.

01 abril 2011

“Los textos de Cortázar son máquinas de pensar”

Me he encontrado en Pagina|12 un análisis interesante sobre los rasgos estilísticos de Julio Cortázar contrastándolo con Jorge Luis Borges a cargo de la escritora Luisa Valenzuela.

Les dejo a continuación el mismo:
Cortázar era un ser extraordinario, de una calidez humana muy profunda. Se interesaba mucho por los escritores jóvenes; en ese sentido era lo contrario de Borges, que dijo que a los jóvenes poetas había que disuadirlos”, dice Luisa Valenzuela a pocas horas de partir hacia México, donde participará del coloquio sobre el escritor organizado por la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, de la Universidad de Guadalajara. “Yo creo que cuando Carlos Fuentes y García Márquez decidieron donar sus premios nacionales para hacer una cátedra, lo eligieron a él por la calidad de su obra y porque tenían una enorme devoción por su nobleza: Cortázar se sacrificó mucho por las causas en las que creía”, agrega la escritora, en referencia al apoyo del autor de Rayuela a las revoluciones en Cuba y Nicaragua.
No será aquél el único contraste que aparezca en la entrevista en torno de Borges y Cortázar, a quienes Valenzuela considera “nuestros dos grandes polos, los dos grandes escritores argentinos”. Luego de evocar un congreso en La Habana en los años ‘60, en el que José Lezama Lima destacaba el carácter “latinoamericano, argentino y porteño” de la prosa de Cortázar, Valenzuela subraya que quizás Borges sea mucho más universal porque su obra se nutre de raíces literarias muy diversas. “Cortázar es más difícil de traducir, porque está lleno de regionalismos; como trabaja desde dentro del lenguaje, es difícil también dar una idea cabal de lo que él puede decir en algunos idiomas que no funcionan con una gramática latina. Pero hay una gran fascinación por su obra: yo conozco gente en México que recita páginas enteras de Rayuela de memoria. En toda América latina es un escritor sumamente amado. Su obra tiene plena vigencia. Y otra cosa: aun los que se limitan a apreciar lo de los cronopios y los famas, que es lo más fácil, también entran en sus mecanismos de textos como máquinas de pensar, máquinas que generan otras ideas y son estímulos de pensamiento. De alguna manera, Borges, a quien admiro profundamente, es tan preciso, perfecto, clausurante, que ahí no entra nada más. Mientras Borges es totalmente centrípeto, Cortázar, en cambio, es totalmente centrífugo: en él entra todo, y uno se puede sentir hermanado con ese espacio que él abre a los demás.”
–¿En qué basará su exposición en Guadalajara?
–Voy a proponer que se lo considere a Cortázar como el eximio y excelso “payaso sagrado”. En algunas culturas indígenas, sobre todo en América del Norte, los payasos sagrados son los personajes que pueden romper la sacralidad, los rituales, y son aún más considerados y respetados que los mismos representantes de los dioses, porque son los que entienden el mundo del más allá y el del más acá. Son los que entienden el lenguaje, del otro lado del mundo y de éste. Y yo creo que Cortázar era el epítome en ese sentido, porque él siempre estaba tratando de empujar el límite, de ver qué había del otro lado, de ver cómo la muerte estaba presente en la vida. Su mundo no era de dicotomías, y para él todo, de alguna manera, estaba imbricado.
–Y esto se relacionaría, también, con la pasión de Cortázar con lo lúdico, un rasgo saliente de su obra.
–Claro: el payaso sagrado es lúdico en serio. Cortázar decía que derivaba de la patafísica, cuyo principal precepto es no tomarse lo serio en serio. El trabajaba con temas de enorme seriedad y de golpe abría este juego. Porque creía que el juego abre la puerta para avizorar cosas que no pueden comprenderse de otra manera. Cortázar decía que de chico había sido muy serio, muy adulto; y de adulto, a la hora de escribir, utilizó mucho aquella mirada “seria” de niño que veía con ojos siempre nuevos, renovados.
–Cuando Cortázar empezó a incluir en sus ficciones temáticas políticas, ¿qué pasó con esta intención lúdica?
–Yo creo que se metió en política por un profundo amor a la humanidad; en un momento dado entendió que tenía que jugarse. Venía de una clase literaria argentina, casi diría que liderada por Borges, que decía que no se podía pensar una novela comprometida, que el compromiso político de alguna manera estropeaba la literatura. Cortázar comprendió que eso no necesariamente es así. Por mucho tiempo intentó mantener ambas cosas separadas; yo creo que fue cuando mejor escribió. Y creo que escribe sus cosas más flojas cuando intenta mezclarlo, como en Libro de Manuel, pero ahí también hay tramos magistrales. Su sueño era poder imbricar ese mundo de la pura poesía, de la pura literatura, con la visión política. Yo creo que es factible y que lo hizo cuando no quiso hacerlo, primero jugando con Fantomas y los vampiros transnacionales, pero también en ese cuento maravilloso que habla de Laura Bonaparte...
–Recortes de prensa.
–Ese cuento es bellísimo. Y también lo hizo en otros cuentos, como Graffiti. Poco antes de morir, Cortázar me contó un sueño: le entregaban un libro impreso en el que veía, por fin, que había podido aunar esos dos mundos, el de sus creencias políticas y el del arte. Un libro perfecto, impecable, que estaba hecho de figuras geométricas, no de palabras. El quería volver a la literatura pura, pero se sentía en la obligación, cuando le pedían un texto para cualquier revista, de escribir sobre política.
–¿Qué destaca entre su obra?
–Sus cuentos, en general, son extraordinarios. Rayuela fue un deslumbramiento: lo leí de una manera y lo volví a leer de otra, y no quería abandonar nunca ese universo tan complejo, tan magistralmente narrado. Pero el libro que más me gusta es 62: modelo para armar. Ahí está de nuevo lo que no puede ser dicho, ese momento que toca lo inefable con la ciudad, los sueños que comparten sus personajes.
–¿Influye, hoy, su obra?
–En su momento, Rayuela debe haber tenido millones de imitadores. Pero ahora no, no creo. Sus textos son muy inquietantes. En general los escritores de acá tratan de encontrar respuestas, o argumentos tranquilizadores, aunque se cuenten cosas aterradoras: de alguna manera, quizás un poco maniquea, los malos van en un lugar y los buenos en otro. En Cortázar no existe ese maniqueísmo: sus mundos, como dije antes, están imbricados, y eso despierta inquietud. Es lo que me interesa.

30 marzo 2011

Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso.
Julio Cortázar

25 marzo 2011

SNOB



En el siglo XVII la universidad de Cambridge, admitió a plebeyos becados y para distinguirlos se anotaba en la matricula, "sine nobilitas" (sin nobleza, en latín) después se abrevio y quedo en SNOB.

En el capitulo 4 de Rayuela la Maga hace referencia al termino y lo explico a Oliveira de la manera mas sencilla:
Oliveira escuchaba sin ganas, lamentando un poco no poder interesarse; [...] mientras la Maga explicaba por qué Chempe y Graciela eran buenas chicas, y cuánto le había dolido que Luciana no fuera a despedirla al barco, Luciana era una snob, eso no lo podía aguantar en nadie.
-¿Qué entendés por snob? -preguntó Oliveira, más interesado.
-Bueno -dijo la Maga, agachando la cabeza con el aire de quien presiente que va a decir una burrada- yo me vine en tercera clase, pero creo que si hubiera venido en segunda Luciana hubiera ido a despedirme.

-La mejor definición que he oído nunca -dijo Oliveira.

20 marzo 2011

Graffitis de Cortázar

En el post anterior hablamos del cuento Graffiti de Julio, pues bien en este me di a la tarea de recopilar los Graffitis que hay en su honor:

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Estas ultimas dos, no son Graffiti ni Stencil, pero es una expresión urbana que quise incluir.
 
Con todo este arte, me dieron ganas de hacer el mio, una vez que lo haga se los enseñare. Sé que tal vez alguno de ustedes cree que el Graffiti no es un arte, pero a mi me encanta la idea de que se llenen las calles y paredes de poesía.

¿Sabes de algún otro Graffiti en relación a Julio Cortázar?
Fuentes:
http://www.taringa.net/posts/arte/7919980/Graffiti_.html
http://santboicultura.blogspot.com/2009/02/julio-cortazar-en-las-calles-de-sant.html
http://www.flickr.com/photos/losojosde_elen/52579131/
http://www.rompecabezas.ec/wp-content/uploads/2009/08/cronopios.jpg
http://nomeimporta.net/blog/wp-content/uploads/2010/01/rayuela.jpg
http://www.arteinformado.com/documentos/eventos/19468/Neus_Colet,_Rayuela.jpg
http://www.taringa.net/posts/arte/2615608/Mis-Stecils-callejeros.html
http://pensandolabronca.blogspot.com/2010/01/stencil-kafka-con-antenitas-onda-mi.html
http://www.flickr.com/photos/nuraire/3557508584/in/photostream/
http://sbarsiniestro.files.wordpress.com/2010/05/cortazar-stl-pic2.jpg?w=600&h=400

15 marzo 2011

Graffiti

Grafitti es un excelente cuento de Julio Cortázar,  el cual se desenvuelve como un pasatiempo que conduce al personaje principal por caminos insondables, pues empieza a expresar sus inquietudes en las paredes sin importar los peligros que enfrenta; esto se vuelve para él una necesidad; Y es por medio de sus graffitis que convierte a las paredes en un canal o medio de comuniación intrapersonal, interpersonal, y publico, donde involucra a un segundo personaje en este juego; la historia se desarrolla durante la dictadura militar argentina (1976-1983).

Julio lo describe como una protesta a causa de la situación Político-económica que se vivía en Argentina en esa época.

Y comienza así:
Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los graffiti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.

El cuento completo lo puedes descargar desde aquí

 Les dejo tambien una adaptación que he encontrado:

10 marzo 2011

Anecdota de "Instrucciones para John Howell"

Durante la conferencia que dio Julio Cortázar en la UACB "El Sentimiento de lo Fantástico", entre muchas otras anécdotas, salto esta:
"Ocho años atrás escribí un cuento fantástico que se llama “Instrucciones para John Howell”, no les voy a contar el cuento; la situación central es la de un hombre que va al teatro y asiste al primer acto de una comedia, más o menos banal, que no le interesa demasiado; en el intervalo entre el primero y el segundo acto dos personas lo invitan a seguirlos y lo llevan a los camerinos, y antes de que él pueda darse cuenta de lo que está sucediendo, le ponen una peluca, le ponen unos anteojos y le dicen que en el segundo acto él va a representar el papel del actor que había visto antes y que se llama John Howell en la pieza.

“Usted será John Howell”. Él quiere protestar y preguntar qué clase de broma estúpida es esa, pero se da cuenta en el momento de que hay una amenaza latente, de que si él se resiste puede pasarle algo muy grave, pueden matarlo. Antes de darse cuenta de nada escucha que le dicen “salga a escena, improvise, haga lo que quiera, el juego es así”, y lo empujan y él se encuentra ante el público... No les voy a contar el final del cuento, que es fantástico, pero sí lo que sucedió después.

El año pasado recibí desde Nueva York una carta firmada por una persona que se llama John Howell. Esa persona me decía lo siguiente: “Yo me llamo John Howell, soy un estudiante de la universidad de Columbia, y me ha sucedido esto; yo había leído varios libros suyos, que me habían gustado, que me habían interesado, a tal punto que estuve en París hace dos años y por timidez no me animé a buscarlo y hablar con usted. En el hotel escribí un cuento en el cual usted es el protagonista, es decir que, como París me ha gustado mucho, y usted vive en París, me pareció un homenaje, una prueba de amistad, aunque no nos conociéramos, hacerlo intervenir a usted como personaje. Luego, volví a N.Y, me encontré con un amigo que tiene un conjunto de teatro de aficionados y me invitó a participar en una representación; yo no soy actor, decía John, y no tenía muchas ganas de hacer eso, pero mi amigo insistió porque había otro actor enfermo. Insistió y entonces yo me aprendí el papel en dos o tres días y me divertí bastante. En ese momento entré en una librería y encontré un libro de cuentos suyos donde había un cuento que se llamaba “Instrucciones para John Howell”. ¿Cómo puede usted explicarme esto, agregaba, cómo es posible que usted haya escrito un cuento sobre alguien que se llama John Howell, que también entra de alguna manera un poco forzado en el teatro, y yo, John Howell, he escrito en París un cuento sobre alguien que se llama Julio Cortázar.
Yo los dejo a ustedes con esta pequeña apertura, sobre el misterio y lo fantástico, para que cada uno apele a su propia imaginación y a su propia reflexión y desde luego, a partir de este minuto estoy dispuesto a dialogar y a contestar, como pueda, las preguntas que me hagan."
 Fantástico!

05 marzo 2011

Rayuela, capitulo 93

El Capitulo 93 de Rayuela, se puede tomar de un solo golpe, digerir por párrafos o sorber por lineas lenta y delicadamente.

Así lo disfruto yo:
"Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón [...] Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames --- (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), --- me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, [...] no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. [...] Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. [...] no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. --- Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. [...] También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
[...] Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. --- Total parcial: te quiero. Total general: te amo. [...] Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. --- Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. [...] las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. [...] ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? [...] También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. [...] un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible."

01 marzo 2011

Rocamadour

En el capitulo 4 de Rayuela es donde Lucía "La Maga" presenta a Rocamadour, su hijo:
-Y además estaba Rocamadour -dijo la Maga.
Así fue como Oliveira se enteró de la existencia de Rocamadour, que en Montevideo se llamaba modestamente Carlos Francisco. La Maga no parecía dispuesta a proporcionar demasiados detalles sobre la génesis de Rocamadour, aparte de que se había negado a un aborto y ahora empezaba a lamentarlo.

La maga nunca dio una explicación exacta sobre Rocamadour ni del porque eligió ese nombre a mi parecer tan romántico, para sustituir el de Carlos Francisco.

He investigado un poco solamente sobre posibles significados del nombre Rocamadour, para precisamente darme una idea de porque Cortázar a través de La Maga escogió este nombre para el bebe, lo que he encontrado es lo siguiente:

Existe una localidad y comuna francesa llamada Rocamadour, y tienen una leyenda espectacular de como es que adquirieron el nombre:
Se dice que Zaqueo, llegó con su familia a estos parajes, después de la muerte de Cristo. Allí tomó el nombre falso de Amator o Amadour. Una vez instalado, fundó un pequeño oratorio en una roca que más tarde sería llamada Roche d’Amadour (Roca de Amador, Rocamador), con una mezcla de términos entre la Roca Mayor y la Roca de Amadour.
En este lugar también tienen un queso con denominación de origen llamado de igual manera y una virgen (que es la virgen María negra) llamada Santa María de Rocamadour.
    Desconozco si Julio Cortázar visito alguna vez el lugar, o si estaba enterado de la existencia del mismo, pero sin duda  ya el mismo nombre de Rocamadour esta envuelto en un enigma innato.

    Rocamadour, es un bebé que esta enfermo gravemente enfermo. Después de varias visitas al hospital, Lucía decide sacarlo y cuidarlo ella misma. Desafortunadamente, el bebé muere durante una reunión del club, marcando a la Maga para siempre.

    Después contare mas de Rocamadour, para cuidar que los post no sean tan extensos.

    28 febrero 2011

    El Lenguaje Gíglico

    Se trata de un lenguaje musical que se interpreta como un juego, además de ser un lenguaje exclusivo, compartido por los enamorados, que los aisla del resto del mundo. El glíglico es un lenguaje creado por Julio Cortázar.

    El glíglico tiene la misma sintaxis y morfología que el español, usando palabras normales con otras inventadas pero reconocibles como sustantivos o verbos, y puntuando correctamente las frases. Una posible fuente de inspiración es el Jabberwocky de Lewis Carroll.

    Esta presente en Rayuela, donde el capítulo 68, está completamente escrito en él:

    “Los perfumes, los himnos órficos, las algalias en primera y en segunda acepción… Aquí olés a sardónica. Aquí a crisopracio. Aquí, esperá un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel de gamuza. Aquí empezás a oler a vos misma. Qué raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele un hombre. Aquí exactamente. No te muevas, dejame. Olés a jalea real, a miel en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. Hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma. Ciertos días el olor a alga se mezclaba con una cadencia más espesa, entonces yo tenía que apelar a la perversidad -pero era una perversidad palatina, entendé, un lujo de bulgaróctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna-, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando muy despacio los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo cómo su mano, sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mí mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. Entonces cesaban los perfumes, maravillosamente cesaban y todo era sabor, mordedura, jugos esenciales que corrían por la boca, la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes. Sí, en el instante de la animalidad más agachada, más cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahí se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos está temblando Aldebarán, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume alfa y omega, coquille, cunt, concha, con, coño, milenio, Armagedón, terramicina, oh callate, no empecés allá arriba tus apariencias despreciables, tus fáciles espejos. Qué silencio tu piel, qué abismos donde ruedan dados de esmeralda, cínifes y fénices y cráteres…”
    También en Inmiscusión terrupta incluido en el Último round:
    "Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.
    -¡Asquerosa! –brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado tripolio que ademenos es de satén rosa. Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivolarle un suño a la Tota que se desporrona en diagonía y por un momento horadra el raire con sus abroncojantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota sin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de ésas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgándose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las gladiofantas.
    -¡Payahás, payahás! –crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.
    -¿Te das cuenta? –sinterruge la señora Fifa.
    -¡El muy cornaputo! –vociflama la Tota.
    Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran estado polichantando más de cuatro cafotos en plena tetamancia; son así las tofifas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas."
    Creo que es un lenguaje que sugiere, que evoca, que dice sin decir. Un lenguaje inventado, intimo, que solo quienes lo entienden recurren a el, solo algunos pueden acceder. Hay que ser realmente apasionados para significar las palabras inventadas de manera tan hermosa.

    Navegando por ahí me encontre este post titulado "Se Habla Gíglico" y esta cargado de energia cronopica, al post se adhieren dos comentarios, tambien llenos de intensidad.

    25 febrero 2011

    Cortázar, maestro!

    Sinceramente, sobra decir que Cortázar me fascina, me apasiona, porque me lleva sin moverme de lugar a otra "realidad", otro escenario, otro si hubiera...

    Cuando me preguntan cual es mi libro favorito, si chistar contesto Rayuela de Cortázar, lo he leído mas de 8 veces y contrario al sentir de los demás, no aun no me lo aprendo y siempre le encuentro algo que no había notado las veces anteriores.

    Él (sus novelas y cuentos) me transmiten todo...


    "...que a mi manera te quiero y que ese cariño te condena porque te vuelve mi denunciador, el que por quererme y ser querido me despoja y me desnuda y me hace verme como soy..."

    "Siempre es como si las palabras y su tiempo estuvieran desajustadas, como si lo que debiera decirte ya no fuese oportuno, o no lo será un día en que vos o yo faltaremos, y nada podrá ser dicho."

    "Tan lejos ya de ti, como un ojo de otro, de esta asumida adversidad, nacerá la mirada que por fin te merezca."

    "Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio." 

    Nota: Post editado,
    Idea original publicada
    en "Cortazar, maestro!" 2009-10-19

    20 febrero 2011

    Rayuela: Tablero de Dirección

    "A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros. El lector queda invitado a elegir una de las dos posibilidades siguientes:

    El primer libro se deja leer en la forma corriente, y termina en el capítulo 56, al pie del cual hay tres vistosas estrellitas que equivalen a la palabra Fin. Por consiguiente, el lector prescindirá sin remordimientos de lo que sigue.

    El segundo libro se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo. En caso de confusión u olvido, bastará consultar la lista siguiente:

    73 - 1 - 2 - 116 - 3 - 84 - 4 - 71 5 - 81 - 74 - 6 - 7 - 8 - 93 - 68 - 9 - 104 - 10 - 65 - 11 - 136 - 12 - 106 - 13 - 115 - 14 - 114 - 117 - 15 - 120 - 16 - 137 - 17 - 97 - 18 - 153 - 19 - 90 - 20 - 126 - 21 - 79 - 22 - 62 - 23 - 124 - 128 - 24 - 134 - 25 - 141 - 60 - 26 - 109 - 27 - 28 - 130 - 151 - 152 - 143 - 100 - 76 - 101 - 144 - 92 - 103 - 108 - 64 - 155 - 123 - 145 - 122 - 112 - 154 - 85 - 150 - 95 - 146 - 29 - 107 - 113 - 30 - 57 - 70 - 147 - 31 - 32 - 132 - 61 - 33 - 67 - 83 - 142 - 34 - 87 - 105 - 96 - 94 - 91 - 82 - 99 - 35 - 121 - 36 - 37 - 98 - 38 - 39 - 86 - 78 - 40 - 59 - 41 - 148 - 42 - 75 - 43 - 125 - 44 - 102 - 45 - 80 - 46 - 47 - 110 - 48 - 111 - 49 - 118 - 50 - 119 - 51 - 69 - 52 - 89 - 53 - 66 - 149 - 54 - 129 - 139 - 133 - 140 - 138 - 127 - 56 - 135 - 63 - 88 - 72 - 77 - 131 - 58 - 131

    Con objeto de facilitar la rápida ubicación de los capítulos, la numeración se va repitiendo en lo alto de las páginas correspondientes a cada uno de ellos."
    Creo que la estructura de Rayuela, es en realidad la antiestructura, pues gracias a que Cortázar plantea una estructura nos da la posibilidad de no seguirla. Además del tablero de dirección nos deja tres bloques: "El lado de allá", "El lado de acá" y "De otros lados".

    Sin duda alguna él nos propone que hagamos de Rayuela una experiencia propía, nos ha dado un regalo invaluable: Nos ha dejado entrar en su mundo para hacerlo nuestro.

    15 febrero 2011

    El futuro

    Y se muy bien que no estarás.
    No estarás en la calle
    en el murmullo que brota de la noche
    de los postes de alumbrado,
    ni en el gesto de elegir el menú,
    ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
    ni en los libros prestados,
    ni en el hasta mañana.
    No estarás en mis sueños,
    en el destino original de mis palabras,
    ni en una cifra telefónica estarás,
    o en el color de un par de guantes
    o una blusa.
    Me enojaré
    amor mío
    sin que sea por ti,
    y compraré bombones
    pero no para ti,
    me pararé en la esquina
    a la que no vendrás
    y diré las cosas que sé decir
    y comeré las cosas que sé comer
    y soñaré los sueños que se sueñan.
    Y se muy bien que no estarás
    ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
    ni allí afuera
    en ese río de calles y de puentes.
    No estarás para nada,
    no serás mi recuerdo
    y cuando piense en ti
    pensaré un pensamiento
    que oscuramente trata de acordarse de ti.
    Julio Cortázar

    12 febrero 2011

    Aniversario luctuoso de Cortázar 1984-02-12

    En mi twitter escribí:

    Hace 27 años, el gran Cronopio movió sus pies en la Rayuela de la vida y de salto en salto llego al cielo. Aniv.Luctuoso Cortázar 1984-02-12
    12 feb vía TwitBird
    Y es que si les contara que desde días antes se me hacía un nudo horrible en la garganta, los ojos se me inundaban creo de lágrimas; me sorprendí ante esta reacción. Y pienso: Como es posible que un hombre que falleció un 12 de Febrero de 1984, cuando yo tan solo tenia 1mes y 7 días de nacida, pueda removerme y dejarme tan desnuda...

    Julio, Julito como siempre lo he querido llamar falleció a los 70 años en París; ¿la causa? Leucemia, lo hace dos años después de que Carol Dumlop (su ultima esposa) falleciera. Algunos comentan que fue la depresión quien se apodero de Julio y que este se dejo vencer; Yo creo que si.

    Un gran hombre, gran cronopio que:
    • Pasaba sus horas escribiendo, se abstraía en si mismo.
    • Le encantaba tocar el Saxo, Piano, Clarinete y Trompeta.
    • Sus debilidades eran: el Jazz y Louis Armstrong.
    Y mucho podría seguir escribiendo sobre él...
    "Yo lo llevaba al hospital y lo traía de vuelta. Lo interné dos veces y él me dijo: 'Si entro una tercera vez, ya no salgo'. Y así fue. Desgraciadamente hubo que llevarlo una vez más; nunca olvidaré ese día. Fui a buscarlo, se levantó de su sillón, fue hasta la puerta, se puso su gorra, miró los libros y luego la habitación como si los viera por última vez. Un rato antes me había dicho: 'Si esta pelea fuera a siete rounds, la gano. Pero a doce no creo'."
    Recuerda Luis Tomasello en "Homenaje a Cortázar" una entrevista publicada en la revista La Maga.
    Ahora su cuerpo descansa junto al de su esposa Carol Dunlop. Su último deseo.

    En éste cementerio descansan
    los restos de varias celebridades.
    Fernando Pittaro
    Para verlo, no hace mas falta que estar en París, dirigirse al barrio de Montparnasse. Tomar la línea 6 de metro y bajar en la estación Edgar Quinet. Una vez en el cementerio hay que caminar doscientos metros y doblar a la derecha sobre la calle Allée Lenoir, tomar una pequeña diagonal y listo. Hay que dar varias vueltas alrededor de la 3ª división, dispuesta en forma circular, se llega a una pequeña callecita interna, camina unos diez pasos y se topa con algo llamativo: Una tumba que corta la monotonía y la frialdad del lugar.


    Los mensajes y las flores son un símbolo de quienes
    disfrutaron sus escritos durante tantos años.
    Fernando Pittaro
    Dos lápidas simétricas se disponen una al lado de la otra. Son las únicas diferentes en todo el cementerio. Una escultura diseñada por los argentinos Julio Silva y Luis Tomasello (en palabra de uno de los autores: “representa esos bichos raros de los que escribía Cortázar”) es señal de que ahí descansa a quien vinimos a visitar.

    Sobre el mármol blanco hay escritas frases de agradecimiento y cariño. Turistas de todo el mundo se acercan y le dejan algún recuerdo: flores, una copa de vino, un cigarrillo, un boleto de metro, un ejemplar de rayuela editado en francés envuelto en una bolsa de nylon, un paquete de yerba, cartas, etc.

    Flores, una copa de vino, un paquete de yerba ycartas
    son sólo algunas de las muestras de cariño que dejan
    sus admiradores de todo el mundo. Fernando Pittaro
    La tumba tiene una pequeña hendidura donde van a parar las rayuelas dibujadas en papel, las frases de sus libros escritas detrás de tickets de metro o de supermercado, piedras, pero sobre todo cartas. Hechas un ovillo o sostenidas por algún objeto de peso descansan misteriosas en ese buzón espontáneo.

    “Gracias Julio por el capítulo 93 que cambió mi vida”, “Siempre te encontraré”, “Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca… gracias”, “Gracias por mostrarme el camino al cielo”, “A la Maga que con su hermosura dio a mis ojos la dicha de conocer la genia más preciosa del edén”.

    Yo. Yo, nunca he ido con el Cronopio.
    fuente y fotos:
    http://www.perfil.com/contenidos/2009/02/12/noticia_0008.html 

    10 febrero 2011

    Cortázar lee a Cortázar (1966)

    Cortázar lee a Cortázar, es una serie de Audios grabados en París (1966) por el Gran Poeta Argentino Julio Cortázar en su voz única, firme e inconfundible.

    Con esa erre afrancesada que hipnotiza, graba 12 lecturas de Rayuela, Historias de Cronopios y Famas y La Vuelta al día en 80 mundos que contiene el material.

    Es sin duda, un tesoro directo de la voz del autor que es imprescindible para quienes lo queremos tanto.

    01. Palabras De Introducción - 4:59
    02. Continuidad De Los Parques - 3:53
    03. Acerca De Su Mala Pronunciación - 1:28
    04. Me Caigo Y Me Levanto - 3:49
    05. Filantropía (Historia De Cronopios) - 1:13
    06. Correos Y Telecomunicaciones - 2:29
    07. Palabras De Introducción - 1:48
    08. Conducta En Los Velorios - 8:08
    09. Palabras - 0:39
    10. Capítulo 68 De ‘rayuela’ - 1:13
    11. Palabras - 0:29
    12. Capítulo 32 De ‘rayuela’ (Carta De La Maga Al Bebé Rocamadour) - 8:23


    Link de descarga:
    http://www.4shared.com/file/0bfsFjrp/Julio_Cortzar_-_Cortzar_Lee_a_.html

    05 febrero 2011

    Frase --

    Calzamos en moldes más que usados, aprendemos como idiotas cada papel más que sabido.
    - Julio Cortázar

    01 febrero 2011

    Alejandra Pizarnik: ¿La Maga que no fue?

    La Maga soy yo, soltó Alejandra. Y Julio no quiso contradecirla.
    La poeta Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar se conocieron en 1960, año en el que la escritora argentina viajó a París, desde entonces se hizo evidente entre ellos una afinidad exquisita, donde él admiraba la brillantez de Alejandra. Así, llevaron adelante una amistad que duraría hasta la temprana y trágica muerte de ella.

    Luego de publicada Rayuela, en el círculo más cercano de Alejandra Pizarnik giraba la sospecha de que el personaje de La Maga era ella. Del mismo modo, se rumoreaba que ella creía que La Maga de Rayuela llevaba parte de su esencia.
    Una carta que Julio le escribió a su amiga Ana María Barrenechea, confirma que la obra ya estaba escrita cuando conoció a la poeta argentina y que de ningún modo ella era el referente real de La Maga.

    Pasado el tiempo, es imposible saber si realmente los sentimientos de Alejandra Pizarnik por Julio Cortázar traspasaron la barrera de la amistad y la admiración. 

    A los dos les unía la pasión por los poetas malditos, Janis Joplin, Sade y Lautreámont. Los dos escribieron sobre el mismo personaje histórico, Erzsébet Báthory: Alejandra, en "La condesa sangrienta"; Julio, en "62, modelo para armar".

    Los dos se saltaron las barreras de lo perverso y lo irracional. Los dos lucharon cuerpo a cuerpo con las palabras, y se dejaron el alma en ellas.
    Julio, conocía la peligrosa manera de abandonarse a las circunstancias de Pizarnik y por esta razón le escribe una carta con los regaños mas entrañables que ella recibiría:

    París, 9 de septiembre de 1971
    Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
    Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
    Julio

    Sin embargo, después de que le dieran un permiso para salir del psiquiatrico, ella aprovecharía para tomarse unas 50 pastillas de Seconal y de esta manera se suicido a sus 36 años.

    Julio a manera de homenaje y despedida, le dedica dos poemas:

    AQUÍ ALEJANDRA

    Bicho aquí, aquí contra esto,
    pegada a las palabras
    pegada te reclamo.

    Ya es la noche, vení,
    no hay nadie en casa

    salvo que ya están todas
    como vos, como ves,
    intercesoras,

    llueve en la rue de l'Eperon
    y Janis Joplin.

    Alejandra, mi bicho,
    vení a estas líneas, a este papel de arroz
    dale abad a la zorra,
    a este fieltro que juega con tu pelo
    (Amabas, esas cosas nimias
    aboli bibelot d'inanité sonore

    Venga, las gomas y los sobres
    Venga, una papelería de juguete
    Venga, el estuche de lápices
    Venga, los cuadernos rayados)

    Vení, quedate.
    tomá este trago, llueve,
    te mojarás en la rue Dauphine,
    no hay nadie en los cafés repletos,
    no te miento, no hay nadie.

    Ya sé, es difícil,
    es tan difícil encontrarse

    es tanteste vaso es difícil,
    es tanteste fósforo,

    y no te gusta verme en lo que es mío,
    en mi ropa en mis libros
    y no te gusta esta predilección
    por Gerry Mulligan,
    quisieras insultarme sin que duela
    decir cómo estás vivo, cómo
    se puede estar cuando no hay nada
    más que la niebla de los cigarrillos,
    como vivís, de qué manera
    abrís los ojos cada día

    abris lo No puede ser, decís, no puede ser.

    Bicho, de acuerdo,
    vaya si sé pero es así, Alejandra,
    acurrucate aquí, bebé conmigo,
    mirá, las he llamado,
    vendrán seguro las intercesoras,
    el party para vos, la fiesta entera,

    el partyErszebet,
    el partyKaren Blixen

    ya van cayendo, saben
    que es nuestra noche,
    con el pelo mojado
    suben los cuatro pisos, y las viejas
    de los departamentos las espían

    burbujLeonora Carrington, mirala,
    burbujUnica Zorn con un murciélago
    burbujClarice Lispector, agua viva,

    burbujas deslizándose desnudas
    frotándose a la luz, Remedios Varo
    con un reloj de arena donde se agita un láser y la chica uruguaya que fue buena con vossin que jamás supieras
    su verdadero nombre,

    qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
    qué maison close de telarañas, de Thelonius que largaonhermosa puede ser la noche
    con vos y Joni Mitchell
    con vos y Hélène Martin
    con vo,con las intercesoras

    animulaon las iel tabaco
    vagulaon las iaAnaïs Nin
    blandulaon las vodka tónic

    No te vayas, ausente, no te vayas,
    jugaremos, verás, ya están llegando
    con Ezra Pound y marihuana
    con los sobres de sopa y un pescado
    que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
    en un palangana con esponjas
    entre supositorios y jamás contestados
    etelegramas.

    Olga es un árbol de humo, cómo fuma
    esa morocha herida de petreles,
    ¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
    ¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.

    ¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
    Max Roach, Silvina Ocampo,
    alguien en la cocina hace café

    alguiensu culebra contando
    alguenidos terronesontun beso
    algueinLéo Ferré

    No pienses más en las ventanas
    el detráses masel afuera

    Llueve en Rangoon--

    Llueve en Rangoon--Y qué.

    Aquí los juegos. El murmullo

    Aqui lo(Consonantes de pájaro
    Aqui lovocales de heliotropo)

    Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
    y no llueve en Rangoon.
    Aquí los juegos.

    El otro dice asi:

    Puesto que el Hades no existe,
    seguramente estás allí,
    último hotel, último sueño,
    pasajera obstinada de la ausencia.
    Sin equipajes ni papeles,
    dando por óbolo un cuaderno
    o un lápiz de color.
    -Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
    el ingreso a los Grandes Transparentes,
    al jardín donde Alicia la esperaba.”
    “Bicho aquí,
    aquí contra esto,
    pegada a las palabras
    te reclamo.
    Ya es la noche, vení

    La sospecha en torno a los sentimientos que Alejandra tenía hacia él se despertó a causa de un extraño suceso ocurrido luego de su suicidio. Quince días después, le fue entregada a Cortázar una breve correspondencia de Alejandra Pizarnik con una foto de ella desnuda tomando el sol en una playa. Quien la envió o si esto fue programado por ella, es un misterio.

    Si te ha gustado este post, no te puedes perder:
    fuentes:

    Los tangos de Cortázar

    Cuando se relacionan los términos Cortázar y música uno normalmente tiende a pensar en el jazz, en figuras como Duke Ellington, Charlie Parker o Earl Hines, tal y como se muestra en Rayuela o en "El perseguidor" de Las armas secretas.

    Pero Cortázar no era simplemente el típico sudamericano afincado en París, cuna de la cultura europea, y desarraigado de su propio país, que se decidió definitivamente por la civilización en la contienda clásica de Hispanoamérica entre civilización y barbarie. Cortázar, como otros muchos sudamericanos, es un sudamericano que se debate entre el amor por su patria y la cultura cosmopolita europea. Este conflicto se desarrolla en Rayuela, y no hay que olvidar que para Cortázar Argentina era el lado de acá y París era el lado de allá.

    No se puede decir desde luego que Cortázar olvidara por completo su patria, y buena muestra de ello es su relato "Torito". Y por supuesto, tampoco olvidaba Cortázar los tangos.

    En 1953, estando en París, unos amigos dejaron a Cortázar un victrola y unos discos de Carlos Gardel. A partir de esa experiencia Cortázar evoca a Gardel en un precioso texto lleno de añoranza y ternura. Para Cortázar sólo existe una forma de escuchar a Gardel, no en directo, sino a través de un viejo victrola, en discos gastados acariciados por la púa, en noches de verano, y cebando mate.

    Los tangos escritos por Julio Cortázar me cautivaron por completo y descubrí que Cortázar tiene un disco de tangos junto con Edgardo Cantón e interpretados por Juan Cedrón, editado en el año 80 y reeditado en el 95 llamado Trottoirs de Buenos Aires.
    En el disco se incluyen los siguientes tangos,
    01 Medianoche, aquí
    02 Guante azul
    03 Tu piel bajo la luna
    04 Tras su rastro
    05 Veredas de Buenos Aires
    06 El buscador
    07 Java
    08 La camarada
    09 Paso y quiero
    10 La cruz del sur

    Especialmente hay dos que me encantan,

    Adicionalmente me di a la tarea buscar el disco Trottoirs de Buenos Aires y aunque no fue tarea fácil, aquí se los dejo para que lo disfruten.

    Carta de Julio Cortázar a Roberto Fernandez Retamar: Sobre Rayuela.

    Cortázar con Roberto Fernández Retamar, Casa de las Américas, Cuba, 1979
     París, 17 de agosto de 1964
    Querido Roberto:
      Perdóname por escribirte a máquina, pero es una costumbre de la que ya no sé privarme y que me permite ser eternamente espontáneo e ir diciendo lo que me nace de más adentro. Anoche me entregaron tu carta del 3 de Junio (¡cuánto tiempo, ya!) y me sentí tan emocionado y tan feliz por lo que me decías en ella que entré como en un trance, en una casilla zodiacal increíblemente vasta y próspera. Todavía no he salido de ella, y te escribo bajo esa impresión maravillosa de que un poeta como tú, que además es un amigo, haya encontrado en Rayuela todo lo que yo puse o traté de poner, y que el libro haya sido un puente entre tú y yo y que ahora, después de tu carta, yo te sienta tan cerca de mí y tan amigo. No sé si cuando te escribí hace unos meses para hablarte de tus poemas, supe expresar bien lo que sentía. Tú, en tu carta, me dices tantas cosas en unas pocas líneas que es como si me hubieras mandado un signo fabuloso, uno de esos anillos míticos que llegan a la mano del héroe o del rey después de incontables misterios y hazañas, y allí está condensado todo, más acá de la palabra y de las meras razones: algo que es como un encuentro para siempre, un pacto que hace caer las barreras del tiempo y la distancia.
      Mira, desde luego que lo que hayas podido encontrar de bueno en el libro me hace muy feliz; pero creo que en el fondo lo que más me ha estremecido es esa maravillosa frase, esa pregunta que resume tantas frustraciones y tantas esperanzas: "¿De modo que se puede escribir así por uno de nosotros?" Créeme, no tiene ninguna importancia que haya sido yo el que escribiera así, quizá por primera vez. Lo único que importa es que estemos llegando a un tiempo americano en el que se pueda empezar a escribir así (o de otro modo, pero así, es decir con todo lo que tú connotas al subrayar la palabra). Hace unos meses, Miguel Ángel Asturias se alegraba de que un libro mío y uno de él estuvieran a la cabeza de las listas de best-sellers en Buenos Aires. Se alegraba pensando que se hacía justicia a dos escritores latinoamericanos. Yo le dije que eso estaba bien, pero que había algo mucho más importante: la presencia, por primera vez, de un público lector que distinguía a sus propios autores en vez de relegarlos y dejarse llevar por la manía de las traducciones y el snobismo del escritor europeo o yanqui de moda. Sigo creyendo que hay ahí un hecho trascendental, incluso para un país donde las cosas van tan mal como en el mío. Cuando yo tenía 20 años, un escritor argentino llamado Borges vendía apenas 500 ejemplares de algún maravilloso tomo de cuentos. Hoy cualquier buen novelista o cuentista rioplatense tiene la seguridad de que un público inteligente y numeroso va a leerlo y juzgarlo. Es decir que los signos de madurez (dentro de los errores, los retrocesos, las torpezas horribles de nuestras políticas sudamericanas y nuestras economías semi-coloniales) se manifiestan de alguna manera, y en este caso de una manera particularmente importante, a través de la gran literatura. Por eso no es tan raro que ya haya llegado la hora de escribir así, Roberto, y ya verás que junto con mi libro o después de él van a aparecer muchos que te llenarán de alegría. Mi libro ha tenido una gran repercusión, sobre todo entre los jóvenes, porque se han dado cuenta de que en él se los invita a acabar con las tradiciones literarias sudamericanas que, incluso en sus formas más vanguardistas, han respondido siempre a nuestros complejos de inferioridad, a eso de "ser nosotros tan pobres", como dices a propósito del elogio de Rubén a Martí. Ingenuamente, un periodista mexicano escribió que Rayuela era la declaración de independencia de la novela latinoamericana. La frase es tonta pero encierra una clara alusión a esa inferioridad que hemos tolerado estúpidamente tanto tiempo, y de la que saldremos como salen todos los pueblos cuando les llega su hora. No me creas demasiado optimista; conozco a mi país, y a muchos otros que lo rodean. Pero hay signos, hay signos. . . Estoy contento de haber empezado a hacer lo que a mí me tocaba, y que un hombre como tú lo haya sentido y me lo haya dicho.
      Gracias por haberle mostrado a Lezama cuánto me acuerdo siempre de él y lo mucho que lo admiro. Hace tiempo que quiero escribirle, pero me intimida un poco; vuelvo a acordarme de la noche en que cené con él y lo escuché decir cosas maravillosas, como un lento volcán de palabras. Sí, él es uno de los que me llacen tener confianza en nuestras tierras, en lo que habrá de ser finalmente esa América misteriosa.
      Oye, ahora quiero decirte que si es cierto que vas a escribir algo sobre mi libro, me das desde ya una enorme alegría. He leído muchas críticas, algunas justísimas e inteligentes; pero el tono que hay en tu carta, ese contacto por debajo que hay entre lo que me dices y lo que yo soy en mi libro, no lo he encontrado hasta ahora. Por supuesto, si escribes algo tendrás que pensar en el lector y tomar tus distancias; pero te has acercado tanto que cualquier cosa que digas de mi libro será siempre una vivencia, como hubiera querido el pobre Oliveira, y no una valoración de magister, de las que me llegan docenas y que yo olvido minuciosamente.
      Quiero que sepas que Aurora y yo fuimos muy felices la noche en que estuviste con tu mujer en casa, y que esperamos siempre que vuelvan a Europa y podamos vernos más y mejor. Natalia Revuelta, que me trajo tu carta tan gentilmente, habló de que quizá fueras a Oriente a estudiar problemas literarios o culturales (la información era muy nebulosa, pero se mencionó el Japón y la India). Si así fuera, lo que me parecería fabuloso, supongo que pasarás por Europa antes o después, y que me avisarás con tiempo. Yo no soy divertido como contertulio, ya sabes que los argentinos estamos todos metidos para adentro y si algo sacamos a veces es las uñas (y al divino botón, diría alguien que conozco); pero si me tienes paciencia sé que podremos hablar de verdad de tantas cosas. Con ustedes, los cubanos, yo me desnudo como frente al mar; los amigos de allá lo notaron y me lo dijeron. Mira si me hacen bien, mira si tendré razones para quererlos tanto.
      Dales mis afectos a Calvert Casey, a Arrufat, a Lisandro Otero, a Edmundo Desnoes, y por supuesto a Lezama. Un gran abrazo de Aurora para ustedes dos. Yo no sé cómo despedirme.

    Digamos que sigue en el capítulo...
    Pero también un abrazo muy fuerte,
    Julio.

    Las casillas de Rayuela en Julio

    Sus cuentos (releo con la misma fruición de la primera vez Autopista al surLa señorita CoraContinuidad en los parquesLa casa tomada), su ensayo sobre Rimbaud, su texto biográfico sobre Poe, su aproximación crítica a la teoría del cuento, su nouvelle El Perseguidor. Pero su gran jugada, la que merece un monumento, es Rayuela.

    Se sabe que cuando Cortázar terminó Rayuela le tenía otro nombre. La novela se iba a llamar Mandala y esto es muy sugerente, porque el Mandala es un símbolo gráfico que representa las capas espirituales más profundas de un ser que se busca.

    Veamos el contenido de sus casillas,

    Casilla 1: Llega a Buenos Aires proveniente de Bruselas siendo un niño de cuatro años, que sólo habla francés y apenas ensaya algunas palabras mal pronunciadas en español. Sus compañeros de escuela se burlan de él, su padre lo abandona para siempre, su cuerpo crece de manera desproporcionada, sus huesos son débiles y se parten con facilidad al caer de una bicicleta. Entonces, se encierra en el armario de su cuarto, en total oscuridad y comienza a escuchar los sonidos de esas otras dimensiones que después las conocimos sus lectores por él. Cortázar inaugura así en la literatura hispanoamericana un género fantástico distinto al de Felisberto Hernández y al de Borges: es lo sobrenatural dentro de lo natural, lo fantástico siempre está en la realidad si sabemos mirar y oír de una manera diferente.

    Casilla 2: El tímido maestro de escuela primaria. Se sonroja por todo. Se empieza a cansar de sus fantasmas y decide leerse toda la cultura occidental. En menos de dos años lee y traduce a sus escritores favoritos en lengua inglesa. Son años de lector compulsivo que le dan la sólida cultura que conoceremos luego por sus ensayos críticos y, sobre todo, por la futura erudición de Oliveira.

    Casilla 3: En una tarde de sol, caminando por la calle Corrientes de Buenos Aires, se encuentra con dos pasiones simultáneas que terminan siendo una sola: la música del Jazz y el amor desenfrenado de Aurora Bernardez. Descubre que el ritmo lo es todo. Sólo la música penetra la máscara de las palabras, las sombras chinescas de los conceptos, el frío muro racional del pensamiento cartesiano. Una sola fuga de Bach derrumba el monstruoso edificio arquitectónico de las categorías de Kant. De ahí ese personaje enigmático del Perseguidor, que al poseer el don del ritmo de las otras dimensiones, es capaz de penetrar lo sagrado por medio de su saxofón.

    Casilla 4: Un puente de París en una noche de lluvia. Cortázar mira el agua del río Sena y siente un profundo deseo de tirarse y de morir ahogado. No sería el primero ni el último. Se ha desencantado del mundo, está solo al igual que el universo en donde vive. Estas son las tierras arrasadas por el olvido de un Dios ausente. No es que se le haya extraviado el sentido de la vida, porque uno nunca pierde aquello que jamás ha tenido. Simplemente toca fondo. Morir en París, puede ser mejor que seguir viviendo en el infierno mental de su angustia.
    Sin embargo, cuando decide quitarse el abrigo y regalárselo a un Clochard, para que no se desperdicie en el fondo del río, le surge la idea de su novela, su Rayuela, Oliveira, la Maga, Rocamadur, los miembros del Club de la Serpiente, Morelli, la utopía de la novela total, o sea, de la antinovela, escribir una novela que mate la literatura pomposa y seria. Jugar a decirlo todo desde el principio, con otros lenguajes de los que, al igual que el poeta Hofmannsthal, él tampoco conocía ni una sola palabra. Rayuela nace esa misma noche en la que el hombre Cortázar renunció a encontrarle a su existencia una certeza metafísica. Por eso, la auténtica literatura es asunto de descreídos y nunca de militantes.

    Casilla 5: Cortázar es los otros: cada uno de sus personajes es un pasadizo oculto de su inconsciente que se muestra a la luz del mundo. La Maga es el arquero Zen: el descubrimiento del budismo, la ilusión del yo, la vacuidad, el lenguaje del silencio, el rechazo a la dialéctica, el zambullirse en la vida misma sin los flotadores existenciales de los prejuicios o de las esperanzas.
    Oliveira es el flaneur en las calles del París de Baudelaire, el "matador de brújulas" que sabe que la ciudad luz es una metáfora de su propia angustia: Cada esquina, cada barrio, cada avenida es el mapa incompleto del sentido oculto de su propia vida. Oliveira es Cortázar antes de renunciar a la ilusión de las certezas metafísicas, un ateo que mientras niega la existencia de un Dios, se arrodilla a pedir perdón por lo que no comprende.

    Casilla 6: Le llega a Cortázar la fama literaria universal. Incluso, mientras todavía cree que: "No me hago la ilusión de que podré lograr algo trascendental".

    Casilla 7: Cortázar sigue creciendo. Pero esto no es una metáfora sino un signo de reactivación de su antigua enfermedad: la acromegalia. A su vida y a su obra las impregna la nostalgia, esa nostalgia del tiempo perdido que había descrito enRayuela, cuando le hizo decir a Oliveira que: "Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás".

    Casilla 8: Julio y su novia Carol se contaminan por una transfusión de sangre a comienzos de los años ochenta. A los cuatro años ambos estaban muertos.

    Casilla 9: Cada vez que leemos a Cortázar sabemos de su inmortalidad y recordamos sus palabras: "Cuando se ha salido de la infancia... se olvida que para llegar al cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato".

    Casilla 10: Esta casilla es el cielo. Pero como dijo muy bien Wittgenstein: "De lo que no se puede hablar es mejor guardar silencio".

    Extracto de: Elogio de la profundidad por Orlando Mejía-Rivera
    Fuente: Revista ALEPH Febrero 2007

    Rayuela Capítulo 17

    Un fragmento, que me parece extraordinario, y que vale la pena leerlo sin prisas para disfrutarlo todo:

    "...Nadie parecía dispuesto a contradecirlo porque Wong esmeradamente aparecía con el café y Ronald, encogiéndose de hombros, había soltado a los Warring’s Pennsylvanians y desde un chirriar terrible llegaba el tema que encantaba a Oliveira, una trompeta anónima y después el piano, todo entre un humo de fonógrafo viejo y pésima grabación, de orquesta barata y como anterior al jazz, al fin y al cabo de esos viejos discos, de los show boats y de las noches de Storyville había nacido la única música universal del siglo, algo que acercaba a los hombres más y mejor que el esperanto, la Unesco o las aerolíneas, una música bastante primitiva para alcanzar universalidad y bastante buena para hacer su propia historia, con cismas, renuncias y herejías, su charleston, su black bottom, su shimmy, su foxtrot, su stomp, sus blues, para admitir las clasificaciones y las etiquetas, el estilo esto y aquello, el swing, el bebop, el cool, ir y volver del romanticismo y el clasicismo, hot y jazz cerebral, una música-hombre, una música con historia a diferencia de la estúpida música animal de baile, la polka, el vals, la zamba, una música que permitía reconocerse y estimarse en Copenhague como en Mendoza o en Ciudad del Cabo, que acercaba a los adolescentes con sus discos bajo el brazo, que les daba nombres y melodías como cifras para reconocerse y adentrarse y sentirse menos solos rodeados de jefes de oficina, familias y amores infinitamente amargos, una música que permitía todas las imaginaciones y los gustos, la colección de afónicos 78 con Freddie Keppard o Bunk Johnson, la exclusividad reaccionaria del Dixieland, la especialización académica en Bix Beiderbecke o el salto a la gran aventura de Thelonius Monk, Horace Silver o Thad Jones, la cursilería de Erroll Garner o Art Tatum, los arrepentimientos o las abjuraciones, la predilección por los pequeños conjuntos, las misteriosas grabaciones con seudónimos y denominaciones impuestas por marcas de discos o caprichos del momento y toda esa francmasonería de sábado por la noche en la pieza del estudiante o en el sótano de la peña, con muchachas que prefieren bailar mientras escuchan Star Dust o When your man is going to put you down , y huelen despacio y dulcemente a perfume y a piel y a calor, se dejan besar cuando es tarde y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí misma, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente, todo eso en una música que espanta a los cogotes de platea, a los que creen que nada es de verdad si no hay programas impresos y acomodadores, y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizás había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizá había otros caminos y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombres porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etcétera, etcétera."

    Cortázar y su máquina de escribir

    En su articulo El amargo encanto de la máquina de escribir, Julio Cortázar describió su obsesión cuando usaba el artefacto:
    ... "El tiempo agravó las cosas: ahora sólo puedo escribir en máquina eléctrica, siempre de la misma marca, con el tipo de la misma medida, y sin un solo tropiezo, porque hasta el mínimo error de mecanografía me duele en el alma como un error de creación. No es raro, pues, que el único cuadro que tengo frente al escritorio donde escribo sea el afiche de una máquina de escribir destrozada por un camión en medio de la carretera. ¡Qué dicha!" ... "Lo peor es que cuando uno se vuelve mecanógrafo esencial ya resulta imposible escribir de otro modo, y la escritura mecánica termina por ser nuestra verdadera caligrafía"

    Él utilizaba una Olivetti Lettera 22, que es una maquina portátil
    diseñada por Marcelo Nizzoli en 1949 para Olivetti, fue muy popular y galardonada como el mejor diseño de producto en los últimos 100 años por el instituto de tecnología de Illinois.
    Tiene un tamaño de 27x37x8 cm sin embargo pesaba 4kg lo que podía limitar su portabilidad. 
    fuente: wikipedia

    Me he encontrado un texto muy creativo titulado "La maquina de Cortázar" por Alberto Paciano, mismo que les dejo a continuación para que lo disfruten:

    La maquina de Cortázar - Alberto Paciano

    En 1997 compré la máquina en la que Julio Cortázar escribió Rayuela. Desde entonces no puedo escribir con otro artefacto. Ni siquiera con las plumas. Para empezar, al tomar una pluma, ya se está en una actitud ajena a la escritura: más cerca de los trazos, de las líneas y los rayones, se antoja más dibujar circulitos o largas líneas que cruzan la hoja a manera de pentagrama imperfecto, pero no de escribir una palabra. Quien revise mis borradores, encontrará todo esto. En cambio con la máquina de Julio las cosas son diferentes. A uno le dan ganas de poner un disco de Bill Evans e irse metiendo en las páginas, decidido a perderse en cualquier digresión hasta el punto final. Y así sucede. Puedo escribir durante horas hasta que el sueño pide lo suyo. A veces, juego a que soy Julio Cortázar. Me dejo la barba, fumo, aunque no tengo el hábito de fumar; juego ante el espejo que esta frente a mi escritorio a practicar ciertas posiciones corporales que mi estatura, sin llegar a la de Cortázar, me facilita las cosas; imito su voz, me toco mi boca, el borde de mi boca, y todo va perfecto, escribo sin trabas, sin apenas planear algo, como si los golpes vinieran empujados desde las teclas a la punta de los dedos.
    Se me ocurren cosas que seguramente no se me ocurrirían si escribiera con cualquier otra máquina, digamos, con la antigua máquina del periódico, la que utilicé por allá en el ochenta. Han sido tantas personas las que han metido sus dedos allí; que el objeto pierde esa especie de imantación que solo pueden tener aquellas cosas que fueron usadas por una sola persona. Hasta donde yo sé, hasta donde me han dicho, solo Julio Cortázar escribió en esta máquina. Ignoro si le tenía mucho apego o no; si se sentía incapaz de escribir con otra o todo esto era perfectamente irrelevante. Me gusta pensar que la necesitaba tanto como yo, que le gustaba, como a mí , mirarla por un largo rato, sin tocarla, pensando en que las palabras no existen hasta que uno se pone a respirar y pone el papel y presionas para que la palabra tenga forma, peso, aroma, realidad.
    Escribir en la máquina de Cortázar ha cambiado también mis costumbres o mis habilidades de taquigráficas. Antes, en la computadora, escribía usando todos mis dedos. Llegaba rápidamente al final de la frase y ahí estaba el muro, el ahora qué, las ganas presionar el erase hasta el inicio, como en un desmayo hacia atrás; ahora, escribo solo con mis dedos índices, lentamente, presionando con esfuerzo para que la letra imprima bien, como en esa fotografía a blanco y negro que anda circulando con la red, en donde se le ve Cortázar tan inteligente, tan concentrado en su juego. No estoy seguro cuántas utilizó Cortázar a lo largo de su vida. Al menos tuvo esta. El que me la vendió, un judío polaco, me garantizó que era de él, incluso me enseñó esa foto; se parecen tanto. Justamente este Polaco le vendió a un colega la máquina de George Perec. Era un escritor, mi amigo, sencillo y modesto. Ahora está hecho un lío. Yo tampoco podría escribir con una máquina de Perec, primero, porque apenas lo he leído. No veo en él a ningún maestro, no tengo por él más admiración que la que me puede inspirar los comentarios elogiosos de los colegas que sí lo han leído, que si lo admirar, no sé por qué.
    En una semana visitaré a un amigo en Buenos Aires que va a inaugurar un museo de la vida de Julio. Entre otras cosas-fotografías, textos, la gabardina con la que llegó a Paris en el cincuenta o el cincuenta y uno- exhibirá una máquina de Cortázar. Prometí llamarle en cuanto llegara a la ciudad para encontrarnos en un café; iremos después a la casa del anticuario que estará a cargo del museo, y que jura tener documentos de autenticidad y pruebas y testimonios. Le diré que no pueden exhibir esa pieza. Les pediré de favor que no lo hagan. Somos amigos. Posiblemente, ya veremos. Buenos Aires es triste.

    “Los textos de Cortázar son máquinas de pensar”

    Me he encontrado en Pagina|12 un análisis interesante sobre los rasgos estilísticos de Julio Cortázar contrastándolo con Jorge Luis Borges a cargo de la escritora Luisa Valenzuela.

    Les dejo a continuación el mismo:
    Cortázar era un ser extraordinario, de una calidez humana muy profunda. Se interesaba mucho por los escritores jóvenes; en ese sentido era lo contrario de Borges, que dijo que a los jóvenes poetas había que disuadirlos”, dice Luisa Valenzuela a pocas horas de partir hacia México, donde participará del coloquio sobre el escritor organizado por la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, de la Universidad de Guadalajara. “Yo creo que cuando Carlos Fuentes y García Márquez decidieron donar sus premios nacionales para hacer una cátedra, lo eligieron a él por la calidad de su obra y porque tenían una enorme devoción por su nobleza: Cortázar se sacrificó mucho por las causas en las que creía”, agrega la escritora, en referencia al apoyo del autor de Rayuela a las revoluciones en Cuba y Nicaragua.
    No será aquél el único contraste que aparezca en la entrevista en torno de Borges y Cortázar, a quienes Valenzuela considera “nuestros dos grandes polos, los dos grandes escritores argentinos”. Luego de evocar un congreso en La Habana en los años ‘60, en el que José Lezama Lima destacaba el carácter “latinoamericano, argentino y porteño” de la prosa de Cortázar, Valenzuela subraya que quizás Borges sea mucho más universal porque su obra se nutre de raíces literarias muy diversas. “Cortázar es más difícil de traducir, porque está lleno de regionalismos; como trabaja desde dentro del lenguaje, es difícil también dar una idea cabal de lo que él puede decir en algunos idiomas que no funcionan con una gramática latina. Pero hay una gran fascinación por su obra: yo conozco gente en México que recita páginas enteras de Rayuela de memoria. En toda América latina es un escritor sumamente amado. Su obra tiene plena vigencia. Y otra cosa: aun los que se limitan a apreciar lo de los cronopios y los famas, que es lo más fácil, también entran en sus mecanismos de textos como máquinas de pensar, máquinas que generan otras ideas y son estímulos de pensamiento. De alguna manera, Borges, a quien admiro profundamente, es tan preciso, perfecto, clausurante, que ahí no entra nada más. Mientras Borges es totalmente centrípeto, Cortázar, en cambio, es totalmente centrífugo: en él entra todo, y uno se puede sentir hermanado con ese espacio que él abre a los demás.”
    –¿En qué basará su exposición en Guadalajara?
    –Voy a proponer que se lo considere a Cortázar como el eximio y excelso “payaso sagrado”. En algunas culturas indígenas, sobre todo en América del Norte, los payasos sagrados son los personajes que pueden romper la sacralidad, los rituales, y son aún más considerados y respetados que los mismos representantes de los dioses, porque son los que entienden el mundo del más allá y el del más acá. Son los que entienden el lenguaje, del otro lado del mundo y de éste. Y yo creo que Cortázar era el epítome en ese sentido, porque él siempre estaba tratando de empujar el límite, de ver qué había del otro lado, de ver cómo la muerte estaba presente en la vida. Su mundo no era de dicotomías, y para él todo, de alguna manera, estaba imbricado.
    –Y esto se relacionaría, también, con la pasión de Cortázar con lo lúdico, un rasgo saliente de su obra.
    –Claro: el payaso sagrado es lúdico en serio. Cortázar decía que derivaba de la patafísica, cuyo principal precepto es no tomarse lo serio en serio. El trabajaba con temas de enorme seriedad y de golpe abría este juego. Porque creía que el juego abre la puerta para avizorar cosas que no pueden comprenderse de otra manera. Cortázar decía que de chico había sido muy serio, muy adulto; y de adulto, a la hora de escribir, utilizó mucho aquella mirada “seria” de niño que veía con ojos siempre nuevos, renovados.
    –Cuando Cortázar empezó a incluir en sus ficciones temáticas políticas, ¿qué pasó con esta intención lúdica?
    –Yo creo que se metió en política por un profundo amor a la humanidad; en un momento dado entendió que tenía que jugarse. Venía de una clase literaria argentina, casi diría que liderada por Borges, que decía que no se podía pensar una novela comprometida, que el compromiso político de alguna manera estropeaba la literatura. Cortázar comprendió que eso no necesariamente es así. Por mucho tiempo intentó mantener ambas cosas separadas; yo creo que fue cuando mejor escribió. Y creo que escribe sus cosas más flojas cuando intenta mezclarlo, como en Libro de Manuel, pero ahí también hay tramos magistrales. Su sueño era poder imbricar ese mundo de la pura poesía, de la pura literatura, con la visión política. Yo creo que es factible y que lo hizo cuando no quiso hacerlo, primero jugando con Fantomas y los vampiros transnacionales, pero también en ese cuento maravilloso que habla de Laura Bonaparte...
    –Recortes de prensa.
    –Ese cuento es bellísimo. Y también lo hizo en otros cuentos, como Graffiti. Poco antes de morir, Cortázar me contó un sueño: le entregaban un libro impreso en el que veía, por fin, que había podido aunar esos dos mundos, el de sus creencias políticas y el del arte. Un libro perfecto, impecable, que estaba hecho de figuras geométricas, no de palabras. El quería volver a la literatura pura, pero se sentía en la obligación, cuando le pedían un texto para cualquier revista, de escribir sobre política.
    –¿Qué destaca entre su obra?
    –Sus cuentos, en general, son extraordinarios. Rayuela fue un deslumbramiento: lo leí de una manera y lo volví a leer de otra, y no quería abandonar nunca ese universo tan complejo, tan magistralmente narrado. Pero el libro que más me gusta es 62: modelo para armar. Ahí está de nuevo lo que no puede ser dicho, ese momento que toca lo inefable con la ciudad, los sueños que comparten sus personajes.
    –¿Influye, hoy, su obra?
    –En su momento, Rayuela debe haber tenido millones de imitadores. Pero ahora no, no creo. Sus textos son muy inquietantes. En general los escritores de acá tratan de encontrar respuestas, o argumentos tranquilizadores, aunque se cuenten cosas aterradoras: de alguna manera, quizás un poco maniquea, los malos van en un lugar y los buenos en otro. En Cortázar no existe ese maniqueísmo: sus mundos, como dije antes, están imbricados, y eso despierta inquietud. Es lo que me interesa.
    Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso.
    Julio Cortázar

    SNOB



    En el siglo XVII la universidad de Cambridge, admitió a plebeyos becados y para distinguirlos se anotaba en la matricula, "sine nobilitas" (sin nobleza, en latín) después se abrevio y quedo en SNOB.

    En el capitulo 4 de Rayuela la Maga hace referencia al termino y lo explico a Oliveira de la manera mas sencilla:
    Oliveira escuchaba sin ganas, lamentando un poco no poder interesarse; [...] mientras la Maga explicaba por qué Chempe y Graciela eran buenas chicas, y cuánto le había dolido que Luciana no fuera a despedirla al barco, Luciana era una snob, eso no lo podía aguantar en nadie.
    -¿Qué entendés por snob? -preguntó Oliveira, más interesado.
    -Bueno -dijo la Maga, agachando la cabeza con el aire de quien presiente que va a decir una burrada- yo me vine en tercera clase, pero creo que si hubiera venido en segunda Luciana hubiera ido a despedirme.

    -La mejor definición que he oído nunca -dijo Oliveira.

    Graffitis de Cortázar

    En el post anterior hablamos del cuento Graffiti de Julio, pues bien en este me di a la tarea de recopilar los Graffitis que hay en su honor:

     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     Estas ultimas dos, no son Graffiti ni Stencil, pero es una expresión urbana que quise incluir.
     
    Con todo este arte, me dieron ganas de hacer el mio, una vez que lo haga se los enseñare. Sé que tal vez alguno de ustedes cree que el Graffiti no es un arte, pero a mi me encanta la idea de que se llenen las calles y paredes de poesía.

    ¿Sabes de algún otro Graffiti en relación a Julio Cortázar?
    Fuentes:
    http://www.taringa.net/posts/arte/7919980/Graffiti_.html
    http://santboicultura.blogspot.com/2009/02/julio-cortazar-en-las-calles-de-sant.html
    http://www.flickr.com/photos/losojosde_elen/52579131/
    http://www.rompecabezas.ec/wp-content/uploads/2009/08/cronopios.jpg
    http://nomeimporta.net/blog/wp-content/uploads/2010/01/rayuela.jpg
    http://www.arteinformado.com/documentos/eventos/19468/Neus_Colet,_Rayuela.jpg
    http://www.taringa.net/posts/arte/2615608/Mis-Stecils-callejeros.html
    http://pensandolabronca.blogspot.com/2010/01/stencil-kafka-con-antenitas-onda-mi.html
    http://www.flickr.com/photos/nuraire/3557508584/in/photostream/
    http://sbarsiniestro.files.wordpress.com/2010/05/cortazar-stl-pic2.jpg?w=600&h=400

    Graffiti

    Grafitti es un excelente cuento de Julio Cortázar,  el cual se desenvuelve como un pasatiempo que conduce al personaje principal por caminos insondables, pues empieza a expresar sus inquietudes en las paredes sin importar los peligros que enfrenta; esto se vuelve para él una necesidad; Y es por medio de sus graffitis que convierte a las paredes en un canal o medio de comuniación intrapersonal, interpersonal, y publico, donde involucra a un segundo personaje en este juego; la historia se desarrolla durante la dictadura militar argentina (1976-1983).

    Julio lo describe como una protesta a causa de la situación Político-económica que se vivía en Argentina en esa época.

    Y comienza así:
    Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los graffiti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.

    El cuento completo lo puedes descargar desde aquí

     Les dejo tambien una adaptación que he encontrado:

    Anecdota de "Instrucciones para John Howell"

    Durante la conferencia que dio Julio Cortázar en la UACB "El Sentimiento de lo Fantástico", entre muchas otras anécdotas, salto esta:
    "Ocho años atrás escribí un cuento fantástico que se llama “Instrucciones para John Howell”, no les voy a contar el cuento; la situación central es la de un hombre que va al teatro y asiste al primer acto de una comedia, más o menos banal, que no le interesa demasiado; en el intervalo entre el primero y el segundo acto dos personas lo invitan a seguirlos y lo llevan a los camerinos, y antes de que él pueda darse cuenta de lo que está sucediendo, le ponen una peluca, le ponen unos anteojos y le dicen que en el segundo acto él va a representar el papel del actor que había visto antes y que se llama John Howell en la pieza.

    “Usted será John Howell”. Él quiere protestar y preguntar qué clase de broma estúpida es esa, pero se da cuenta en el momento de que hay una amenaza latente, de que si él se resiste puede pasarle algo muy grave, pueden matarlo. Antes de darse cuenta de nada escucha que le dicen “salga a escena, improvise, haga lo que quiera, el juego es así”, y lo empujan y él se encuentra ante el público... No les voy a contar el final del cuento, que es fantástico, pero sí lo que sucedió después.

    El año pasado recibí desde Nueva York una carta firmada por una persona que se llama John Howell. Esa persona me decía lo siguiente: “Yo me llamo John Howell, soy un estudiante de la universidad de Columbia, y me ha sucedido esto; yo había leído varios libros suyos, que me habían gustado, que me habían interesado, a tal punto que estuve en París hace dos años y por timidez no me animé a buscarlo y hablar con usted. En el hotel escribí un cuento en el cual usted es el protagonista, es decir que, como París me ha gustado mucho, y usted vive en París, me pareció un homenaje, una prueba de amistad, aunque no nos conociéramos, hacerlo intervenir a usted como personaje. Luego, volví a N.Y, me encontré con un amigo que tiene un conjunto de teatro de aficionados y me invitó a participar en una representación; yo no soy actor, decía John, y no tenía muchas ganas de hacer eso, pero mi amigo insistió porque había otro actor enfermo. Insistió y entonces yo me aprendí el papel en dos o tres días y me divertí bastante. En ese momento entré en una librería y encontré un libro de cuentos suyos donde había un cuento que se llamaba “Instrucciones para John Howell”. ¿Cómo puede usted explicarme esto, agregaba, cómo es posible que usted haya escrito un cuento sobre alguien que se llama John Howell, que también entra de alguna manera un poco forzado en el teatro, y yo, John Howell, he escrito en París un cuento sobre alguien que se llama Julio Cortázar.
    Yo los dejo a ustedes con esta pequeña apertura, sobre el misterio y lo fantástico, para que cada uno apele a su propia imaginación y a su propia reflexión y desde luego, a partir de este minuto estoy dispuesto a dialogar y a contestar, como pueda, las preguntas que me hagan."
     Fantástico!

    Rayuela, capitulo 93

    El Capitulo 93 de Rayuela, se puede tomar de un solo golpe, digerir por párrafos o sorber por lineas lenta y delicadamente.

    Así lo disfruto yo:
    "Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón [...] Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames --- (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), --- me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, [...] no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. [...] Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. [...] no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. --- Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. [...] También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
    [...] Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. --- Total parcial: te quiero. Total general: te amo. [...] Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. --- Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. [...] las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. [...] ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? [...] También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. [...] un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible."

    Rocamadour

    En el capitulo 4 de Rayuela es donde Lucía "La Maga" presenta a Rocamadour, su hijo:
    -Y además estaba Rocamadour -dijo la Maga.
    Así fue como Oliveira se enteró de la existencia de Rocamadour, que en Montevideo se llamaba modestamente Carlos Francisco. La Maga no parecía dispuesta a proporcionar demasiados detalles sobre la génesis de Rocamadour, aparte de que se había negado a un aborto y ahora empezaba a lamentarlo.

    La maga nunca dio una explicación exacta sobre Rocamadour ni del porque eligió ese nombre a mi parecer tan romántico, para sustituir el de Carlos Francisco.

    He investigado un poco solamente sobre posibles significados del nombre Rocamadour, para precisamente darme una idea de porque Cortázar a través de La Maga escogió este nombre para el bebe, lo que he encontrado es lo siguiente:

    Existe una localidad y comuna francesa llamada Rocamadour, y tienen una leyenda espectacular de como es que adquirieron el nombre:
    Se dice que Zaqueo, llegó con su familia a estos parajes, después de la muerte de Cristo. Allí tomó el nombre falso de Amator o Amadour. Una vez instalado, fundó un pequeño oratorio en una roca que más tarde sería llamada Roche d’Amadour (Roca de Amador, Rocamador), con una mezcla de términos entre la Roca Mayor y la Roca de Amadour.
    En este lugar también tienen un queso con denominación de origen llamado de igual manera y una virgen (que es la virgen María negra) llamada Santa María de Rocamadour.
      Desconozco si Julio Cortázar visito alguna vez el lugar, o si estaba enterado de la existencia del mismo, pero sin duda  ya el mismo nombre de Rocamadour esta envuelto en un enigma innato.

      Rocamadour, es un bebé que esta enfermo gravemente enfermo. Después de varias visitas al hospital, Lucía decide sacarlo y cuidarlo ella misma. Desafortunadamente, el bebé muere durante una reunión del club, marcando a la Maga para siempre.

      Después contare mas de Rocamadour, para cuidar que los post no sean tan extensos.

      El Lenguaje Gíglico

      Se trata de un lenguaje musical que se interpreta como un juego, además de ser un lenguaje exclusivo, compartido por los enamorados, que los aisla del resto del mundo. El glíglico es un lenguaje creado por Julio Cortázar.

      El glíglico tiene la misma sintaxis y morfología que el español, usando palabras normales con otras inventadas pero reconocibles como sustantivos o verbos, y puntuando correctamente las frases. Una posible fuente de inspiración es el Jabberwocky de Lewis Carroll.

      Esta presente en Rayuela, donde el capítulo 68, está completamente escrito en él:

      “Los perfumes, los himnos órficos, las algalias en primera y en segunda acepción… Aquí olés a sardónica. Aquí a crisopracio. Aquí, esperá un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel de gamuza. Aquí empezás a oler a vos misma. Qué raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele un hombre. Aquí exactamente. No te muevas, dejame. Olés a jalea real, a miel en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. Hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma. Ciertos días el olor a alga se mezclaba con una cadencia más espesa, entonces yo tenía que apelar a la perversidad -pero era una perversidad palatina, entendé, un lujo de bulgaróctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna-, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando muy despacio los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo cómo su mano, sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mí mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. Entonces cesaban los perfumes, maravillosamente cesaban y todo era sabor, mordedura, jugos esenciales que corrían por la boca, la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes. Sí, en el instante de la animalidad más agachada, más cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahí se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos está temblando Aldebarán, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume alfa y omega, coquille, cunt, concha, con, coño, milenio, Armagedón, terramicina, oh callate, no empecés allá arriba tus apariencias despreciables, tus fáciles espejos. Qué silencio tu piel, qué abismos donde ruedan dados de esmeralda, cínifes y fénices y cráteres…”
      También en Inmiscusión terrupta incluido en el Último round:
      "Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.
      -¡Asquerosa! –brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado tripolio que ademenos es de satén rosa. Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivolarle un suño a la Tota que se desporrona en diagonía y por un momento horadra el raire con sus abroncojantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota sin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de ésas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgándose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las gladiofantas.
      -¡Payahás, payahás! –crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.
      -¿Te das cuenta? –sinterruge la señora Fifa.
      -¡El muy cornaputo! –vociflama la Tota.
      Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran estado polichantando más de cuatro cafotos en plena tetamancia; son así las tofifas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas."
      Creo que es un lenguaje que sugiere, que evoca, que dice sin decir. Un lenguaje inventado, intimo, que solo quienes lo entienden recurren a el, solo algunos pueden acceder. Hay que ser realmente apasionados para significar las palabras inventadas de manera tan hermosa.

      Navegando por ahí me encontre este post titulado "Se Habla Gíglico" y esta cargado de energia cronopica, al post se adhieren dos comentarios, tambien llenos de intensidad.

      Cortázar, maestro!

      Sinceramente, sobra decir que Cortázar me fascina, me apasiona, porque me lleva sin moverme de lugar a otra "realidad", otro escenario, otro si hubiera...

      Cuando me preguntan cual es mi libro favorito, si chistar contesto Rayuela de Cortázar, lo he leído mas de 8 veces y contrario al sentir de los demás, no aun no me lo aprendo y siempre le encuentro algo que no había notado las veces anteriores.

      Él (sus novelas y cuentos) me transmiten todo...


      "...que a mi manera te quiero y que ese cariño te condena porque te vuelve mi denunciador, el que por quererme y ser querido me despoja y me desnuda y me hace verme como soy..."

      "Siempre es como si las palabras y su tiempo estuvieran desajustadas, como si lo que debiera decirte ya no fuese oportuno, o no lo será un día en que vos o yo faltaremos, y nada podrá ser dicho."

      "Tan lejos ya de ti, como un ojo de otro, de esta asumida adversidad, nacerá la mirada que por fin te merezca."

      "Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio." 

      Nota: Post editado,
      Idea original publicada
      en "Cortazar, maestro!" 2009-10-19

      Rayuela: Tablero de Dirección

      "A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros. El lector queda invitado a elegir una de las dos posibilidades siguientes:

      El primer libro se deja leer en la forma corriente, y termina en el capítulo 56, al pie del cual hay tres vistosas estrellitas que equivalen a la palabra Fin. Por consiguiente, el lector prescindirá sin remordimientos de lo que sigue.

      El segundo libro se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo. En caso de confusión u olvido, bastará consultar la lista siguiente:

      73 - 1 - 2 - 116 - 3 - 84 - 4 - 71 5 - 81 - 74 - 6 - 7 - 8 - 93 - 68 - 9 - 104 - 10 - 65 - 11 - 136 - 12 - 106 - 13 - 115 - 14 - 114 - 117 - 15 - 120 - 16 - 137 - 17 - 97 - 18 - 153 - 19 - 90 - 20 - 126 - 21 - 79 - 22 - 62 - 23 - 124 - 128 - 24 - 134 - 25 - 141 - 60 - 26 - 109 - 27 - 28 - 130 - 151 - 152 - 143 - 100 - 76 - 101 - 144 - 92 - 103 - 108 - 64 - 155 - 123 - 145 - 122 - 112 - 154 - 85 - 150 - 95 - 146 - 29 - 107 - 113 - 30 - 57 - 70 - 147 - 31 - 32 - 132 - 61 - 33 - 67 - 83 - 142 - 34 - 87 - 105 - 96 - 94 - 91 - 82 - 99 - 35 - 121 - 36 - 37 - 98 - 38 - 39 - 86 - 78 - 40 - 59 - 41 - 148 - 42 - 75 - 43 - 125 - 44 - 102 - 45 - 80 - 46 - 47 - 110 - 48 - 111 - 49 - 118 - 50 - 119 - 51 - 69 - 52 - 89 - 53 - 66 - 149 - 54 - 129 - 139 - 133 - 140 - 138 - 127 - 56 - 135 - 63 - 88 - 72 - 77 - 131 - 58 - 131

      Con objeto de facilitar la rápida ubicación de los capítulos, la numeración se va repitiendo en lo alto de las páginas correspondientes a cada uno de ellos."
      Creo que la estructura de Rayuela, es en realidad la antiestructura, pues gracias a que Cortázar plantea una estructura nos da la posibilidad de no seguirla. Además del tablero de dirección nos deja tres bloques: "El lado de allá", "El lado de acá" y "De otros lados".

      Sin duda alguna él nos propone que hagamos de Rayuela una experiencia propía, nos ha dado un regalo invaluable: Nos ha dejado entrar en su mundo para hacerlo nuestro.

      El futuro

      Y se muy bien que no estarás.
      No estarás en la calle
      en el murmullo que brota de la noche
      de los postes de alumbrado,
      ni en el gesto de elegir el menú,
      ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
      ni en los libros prestados,
      ni en el hasta mañana.
      No estarás en mis sueños,
      en el destino original de mis palabras,
      ni en una cifra telefónica estarás,
      o en el color de un par de guantes
      o una blusa.
      Me enojaré
      amor mío
      sin que sea por ti,
      y compraré bombones
      pero no para ti,
      me pararé en la esquina
      a la que no vendrás
      y diré las cosas que sé decir
      y comeré las cosas que sé comer
      y soñaré los sueños que se sueñan.
      Y se muy bien que no estarás
      ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
      ni allí afuera
      en ese río de calles y de puentes.
      No estarás para nada,
      no serás mi recuerdo
      y cuando piense en ti
      pensaré un pensamiento
      que oscuramente trata de acordarse de ti.
      Julio Cortázar

      Aniversario luctuoso de Cortázar 1984-02-12

      En mi twitter escribí:

      Hace 27 años, el gran Cronopio movió sus pies en la Rayuela de la vida y de salto en salto llego al cielo. Aniv.Luctuoso Cortázar 1984-02-12
      12 feb vía TwitBird
      Y es que si les contara que desde días antes se me hacía un nudo horrible en la garganta, los ojos se me inundaban creo de lágrimas; me sorprendí ante esta reacción. Y pienso: Como es posible que un hombre que falleció un 12 de Febrero de 1984, cuando yo tan solo tenia 1mes y 7 días de nacida, pueda removerme y dejarme tan desnuda...

      Julio, Julito como siempre lo he querido llamar falleció a los 70 años en París; ¿la causa? Leucemia, lo hace dos años después de que Carol Dumlop (su ultima esposa) falleciera. Algunos comentan que fue la depresión quien se apodero de Julio y que este se dejo vencer; Yo creo que si.

      Un gran hombre, gran cronopio que:
      • Pasaba sus horas escribiendo, se abstraía en si mismo.
      • Le encantaba tocar el Saxo, Piano, Clarinete y Trompeta.
      • Sus debilidades eran: el Jazz y Louis Armstrong.
      Y mucho podría seguir escribiendo sobre él...
      "Yo lo llevaba al hospital y lo traía de vuelta. Lo interné dos veces y él me dijo: 'Si entro una tercera vez, ya no salgo'. Y así fue. Desgraciadamente hubo que llevarlo una vez más; nunca olvidaré ese día. Fui a buscarlo, se levantó de su sillón, fue hasta la puerta, se puso su gorra, miró los libros y luego la habitación como si los viera por última vez. Un rato antes me había dicho: 'Si esta pelea fuera a siete rounds, la gano. Pero a doce no creo'."
      Recuerda Luis Tomasello en "Homenaje a Cortázar" una entrevista publicada en la revista La Maga.
      Ahora su cuerpo descansa junto al de su esposa Carol Dunlop. Su último deseo.

      En éste cementerio descansan
      los restos de varias celebridades.
      Fernando Pittaro
      Para verlo, no hace mas falta que estar en París, dirigirse al barrio de Montparnasse. Tomar la línea 6 de metro y bajar en la estación Edgar Quinet. Una vez en el cementerio hay que caminar doscientos metros y doblar a la derecha sobre la calle Allée Lenoir, tomar una pequeña diagonal y listo. Hay que dar varias vueltas alrededor de la 3ª división, dispuesta en forma circular, se llega a una pequeña callecita interna, camina unos diez pasos y se topa con algo llamativo: Una tumba que corta la monotonía y la frialdad del lugar.


      Los mensajes y las flores son un símbolo de quienes
      disfrutaron sus escritos durante tantos años.
      Fernando Pittaro
      Dos lápidas simétricas se disponen una al lado de la otra. Son las únicas diferentes en todo el cementerio. Una escultura diseñada por los argentinos Julio Silva y Luis Tomasello (en palabra de uno de los autores: “representa esos bichos raros de los que escribía Cortázar”) es señal de que ahí descansa a quien vinimos a visitar.

      Sobre el mármol blanco hay escritas frases de agradecimiento y cariño. Turistas de todo el mundo se acercan y le dejan algún recuerdo: flores, una copa de vino, un cigarrillo, un boleto de metro, un ejemplar de rayuela editado en francés envuelto en una bolsa de nylon, un paquete de yerba, cartas, etc.

      Flores, una copa de vino, un paquete de yerba ycartas
      son sólo algunas de las muestras de cariño que dejan
      sus admiradores de todo el mundo. Fernando Pittaro
      La tumba tiene una pequeña hendidura donde van a parar las rayuelas dibujadas en papel, las frases de sus libros escritas detrás de tickets de metro o de supermercado, piedras, pero sobre todo cartas. Hechas un ovillo o sostenidas por algún objeto de peso descansan misteriosas en ese buzón espontáneo.

      “Gracias Julio por el capítulo 93 que cambió mi vida”, “Siempre te encontraré”, “Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca… gracias”, “Gracias por mostrarme el camino al cielo”, “A la Maga que con su hermosura dio a mis ojos la dicha de conocer la genia más preciosa del edén”.

      Yo. Yo, nunca he ido con el Cronopio.
      fuente y fotos:
      http://www.perfil.com/contenidos/2009/02/12/noticia_0008.html 

      Cortázar lee a Cortázar (1966)

      Cortázar lee a Cortázar, es una serie de Audios grabados en París (1966) por el Gran Poeta Argentino Julio Cortázar en su voz única, firme e inconfundible.

      Con esa erre afrancesada que hipnotiza, graba 12 lecturas de Rayuela, Historias de Cronopios y Famas y La Vuelta al día en 80 mundos que contiene el material.

      Es sin duda, un tesoro directo de la voz del autor que es imprescindible para quienes lo queremos tanto.

      01. Palabras De Introducción - 4:59
      02. Continuidad De Los Parques - 3:53
      03. Acerca De Su Mala Pronunciación - 1:28
      04. Me Caigo Y Me Levanto - 3:49
      05. Filantropía (Historia De Cronopios) - 1:13
      06. Correos Y Telecomunicaciones - 2:29
      07. Palabras De Introducción - 1:48
      08. Conducta En Los Velorios - 8:08
      09. Palabras - 0:39
      10. Capítulo 68 De ‘rayuela’ - 1:13
      11. Palabras - 0:29
      12. Capítulo 32 De ‘rayuela’ (Carta De La Maga Al Bebé Rocamadour) - 8:23


      Link de descarga:
      http://www.4shared.com/file/0bfsFjrp/Julio_Cortzar_-_Cortzar_Lee_a_.html

      Frase --

      Calzamos en moldes más que usados, aprendemos como idiotas cada papel más que sabido.
      - Julio Cortázar

      Alejandra Pizarnik: ¿La Maga que no fue?

      La Maga soy yo, soltó Alejandra. Y Julio no quiso contradecirla.
      La poeta Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar se conocieron en 1960, año en el que la escritora argentina viajó a París, desde entonces se hizo evidente entre ellos una afinidad exquisita, donde él admiraba la brillantez de Alejandra. Así, llevaron adelante una amistad que duraría hasta la temprana y trágica muerte de ella.

      Luego de publicada Rayuela, en el círculo más cercano de Alejandra Pizarnik giraba la sospecha de que el personaje de La Maga era ella. Del mismo modo, se rumoreaba que ella creía que La Maga de Rayuela llevaba parte de su esencia.
      Una carta que Julio le escribió a su amiga Ana María Barrenechea, confirma que la obra ya estaba escrita cuando conoció a la poeta argentina y que de ningún modo ella era el referente real de La Maga.

      Pasado el tiempo, es imposible saber si realmente los sentimientos de Alejandra Pizarnik por Julio Cortázar traspasaron la barrera de la amistad y la admiración. 

      A los dos les unía la pasión por los poetas malditos, Janis Joplin, Sade y Lautreámont. Los dos escribieron sobre el mismo personaje histórico, Erzsébet Báthory: Alejandra, en "La condesa sangrienta"; Julio, en "62, modelo para armar".

      Los dos se saltaron las barreras de lo perverso y lo irracional. Los dos lucharon cuerpo a cuerpo con las palabras, y se dejaron el alma en ellas.
      Julio, conocía la peligrosa manera de abandonarse a las circunstancias de Pizarnik y por esta razón le escribe una carta con los regaños mas entrañables que ella recibiría:

      París, 9 de septiembre de 1971
      Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
      Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
      Julio

      Sin embargo, después de que le dieran un permiso para salir del psiquiatrico, ella aprovecharía para tomarse unas 50 pastillas de Seconal y de esta manera se suicido a sus 36 años.

      Julio a manera de homenaje y despedida, le dedica dos poemas:

      AQUÍ ALEJANDRA

      Bicho aquí, aquí contra esto,
      pegada a las palabras
      pegada te reclamo.

      Ya es la noche, vení,
      no hay nadie en casa

      salvo que ya están todas
      como vos, como ves,
      intercesoras,

      llueve en la rue de l'Eperon
      y Janis Joplin.

      Alejandra, mi bicho,
      vení a estas líneas, a este papel de arroz
      dale abad a la zorra,
      a este fieltro que juega con tu pelo
      (Amabas, esas cosas nimias
      aboli bibelot d'inanité sonore

      Venga, las gomas y los sobres
      Venga, una papelería de juguete
      Venga, el estuche de lápices
      Venga, los cuadernos rayados)

      Vení, quedate.
      tomá este trago, llueve,
      te mojarás en la rue Dauphine,
      no hay nadie en los cafés repletos,
      no te miento, no hay nadie.

      Ya sé, es difícil,
      es tan difícil encontrarse

      es tanteste vaso es difícil,
      es tanteste fósforo,

      y no te gusta verme en lo que es mío,
      en mi ropa en mis libros
      y no te gusta esta predilección
      por Gerry Mulligan,
      quisieras insultarme sin que duela
      decir cómo estás vivo, cómo
      se puede estar cuando no hay nada
      más que la niebla de los cigarrillos,
      como vivís, de qué manera
      abrís los ojos cada día

      abris lo No puede ser, decís, no puede ser.

      Bicho, de acuerdo,
      vaya si sé pero es así, Alejandra,
      acurrucate aquí, bebé conmigo,
      mirá, las he llamado,
      vendrán seguro las intercesoras,
      el party para vos, la fiesta entera,

      el partyErszebet,
      el partyKaren Blixen

      ya van cayendo, saben
      que es nuestra noche,
      con el pelo mojado
      suben los cuatro pisos, y las viejas
      de los departamentos las espían

      burbujLeonora Carrington, mirala,
      burbujUnica Zorn con un murciélago
      burbujClarice Lispector, agua viva,

      burbujas deslizándose desnudas
      frotándose a la luz, Remedios Varo
      con un reloj de arena donde se agita un láser y la chica uruguaya que fue buena con vossin que jamás supieras
      su verdadero nombre,

      qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
      qué maison close de telarañas, de Thelonius que largaonhermosa puede ser la noche
      con vos y Joni Mitchell
      con vos y Hélène Martin
      con vo,con las intercesoras

      animulaon las iel tabaco
      vagulaon las iaAnaïs Nin
      blandulaon las vodka tónic

      No te vayas, ausente, no te vayas,
      jugaremos, verás, ya están llegando
      con Ezra Pound y marihuana
      con los sobres de sopa y un pescado
      que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
      en un palangana con esponjas
      entre supositorios y jamás contestados
      etelegramas.

      Olga es un árbol de humo, cómo fuma
      esa morocha herida de petreles,
      ¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
      ¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.

      ¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
      Max Roach, Silvina Ocampo,
      alguien en la cocina hace café

      alguiensu culebra contando
      alguenidos terronesontun beso
      algueinLéo Ferré

      No pienses más en las ventanas
      el detráses masel afuera

      Llueve en Rangoon--

      Llueve en Rangoon--Y qué.

      Aquí los juegos. El murmullo

      Aqui lo(Consonantes de pájaro
      Aqui lovocales de heliotropo)

      Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
      y no llueve en Rangoon.
      Aquí los juegos.

      El otro dice asi:

      Puesto que el Hades no existe,
      seguramente estás allí,
      último hotel, último sueño,
      pasajera obstinada de la ausencia.
      Sin equipajes ni papeles,
      dando por óbolo un cuaderno
      o un lápiz de color.
      -Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
      el ingreso a los Grandes Transparentes,
      al jardín donde Alicia la esperaba.”
      “Bicho aquí,
      aquí contra esto,
      pegada a las palabras
      te reclamo.
      Ya es la noche, vení

      La sospecha en torno a los sentimientos que Alejandra tenía hacia él se despertó a causa de un extraño suceso ocurrido luego de su suicidio. Quince días después, le fue entregada a Cortázar una breve correspondencia de Alejandra Pizarnik con una foto de ella desnuda tomando el sol en una playa. Quien la envió o si esto fue programado por ella, es un misterio.

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