01 febrero 2011

Alejandra Pizarnik: ¿La Maga que no fue?

La Maga soy yo, soltó Alejandra. Y Julio no quiso contradecirla.
La poeta Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar se conocieron en 1960, año en el que la escritora argentina viajó a París, desde entonces se hizo evidente entre ellos una afinidad exquisita, donde él admiraba la brillantez de Alejandra. Así, llevaron adelante una amistad que duraría hasta la temprana y trágica muerte de ella.

Luego de publicada Rayuela, en el círculo más cercano de Alejandra Pizarnik giraba la sospecha de que el personaje de La Maga era ella. Del mismo modo, se rumoreaba que ella creía que La Maga de Rayuela llevaba parte de su esencia.
Una carta que Julio le escribió a su amiga Ana María Barrenechea, confirma que la obra ya estaba escrita cuando conoció a la poeta argentina y que de ningún modo ella era el referente real de La Maga.

Pasado el tiempo, es imposible saber si realmente los sentimientos de Alejandra Pizarnik por Julio Cortázar traspasaron la barrera de la amistad y la admiración. 

A los dos les unía la pasión por los poetas malditos, Janis Joplin, Sade y Lautreámont. Los dos escribieron sobre el mismo personaje histórico, Erzsébet Báthory: Alejandra, en "La condesa sangrienta"; Julio, en "62, modelo para armar".

Los dos se saltaron las barreras de lo perverso y lo irracional. Los dos lucharon cuerpo a cuerpo con las palabras, y se dejaron el alma en ellas.
Julio, conocía la peligrosa manera de abandonarse a las circunstancias de Pizarnik y por esta razón le escribe una carta con los regaños mas entrañables que ella recibiría:

París, 9 de septiembre de 1971
Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
Julio

Sin embargo, después de que le dieran un permiso para salir del psiquiatrico, ella aprovecharía para tomarse unas 50 pastillas de Seconal y de esta manera se suicido a sus 36 años.

Julio a manera de homenaje y despedida, le dedica dos poemas:

AQUÍ ALEJANDRA

Bicho aquí, aquí contra esto,
pegada a las palabras
pegada te reclamo.

Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa

salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,

llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.

Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore

Venga, las gomas y los sobres
Venga, una papelería de juguete
Venga, el estuche de lápices
Venga, los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.

Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse

es tanteste vaso es difícil,
es tanteste fósforo,

y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día

abris lo No puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,

el partyErszebet,
el partyKaren Blixen

ya van cayendo, saben
que es nuestra noche,
con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían

burbujLeonora Carrington, mirala,
burbujUnica Zorn con un murciélago
burbujClarice Lispector, agua viva,

burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser y la chica uruguaya que fue buena con vossin que jamás supieras
su verdadero nombre,

qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonius que largaonhermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con vo,con las intercesoras

animulaon las iel tabaco
vagulaon las iaAnaïs Nin
blandulaon las vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados
etelegramas.

Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.

¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café

alguiensu culebra contando
alguenidos terronesontun beso
algueinLéo Ferré

No pienses más en las ventanas
el detráses masel afuera

Llueve en Rangoon--

Llueve en Rangoon--Y qué.

Aquí los juegos. El murmullo

Aqui lo(Consonantes de pájaro
Aqui lovocales de heliotropo)

Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon.
Aquí los juegos.

El otro dice asi:

Puesto que el Hades no existe,
seguramente estás allí,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.
-Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.”
“Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
Ya es la noche, vení

La sospecha en torno a los sentimientos que Alejandra tenía hacia él se despertó a causa de un extraño suceso ocurrido luego de su suicidio. Quince días después, le fue entregada a Cortázar una breve correspondencia de Alejandra Pizarnik con una foto de ella desnuda tomando el sol en una playa. Quien la envió o si esto fue programado por ella, es un misterio.

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fuentes:

4 comentarios:

  1. :) gracias por compartir. que hermoso blog encontré de casualidad. que hermoso él... cuantas magas que creó... Por qué tiene que ser sólo una?

    ResponderEliminar
  2. Edith Aron: la maga de Julio Cortázar
    http://letrania.tumblr.com/post/45420414036/edith-aron-la-maga-de-julio-cortazar

    ResponderEliminar
  3. Hola, ¿de qué libros tomás la carta y los poemas?

    ResponderEliminar
  4. Excelente artículo. Pero la Bibliografía y el Derecho de autor reclaman su espacio. M. Patrocini

    ResponderEliminar

Alejandra Pizarnik: ¿La Maga que no fue?

La Maga soy yo, soltó Alejandra. Y Julio no quiso contradecirla.
La poeta Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar se conocieron en 1960, año en el que la escritora argentina viajó a París, desde entonces se hizo evidente entre ellos una afinidad exquisita, donde él admiraba la brillantez de Alejandra. Así, llevaron adelante una amistad que duraría hasta la temprana y trágica muerte de ella.

Luego de publicada Rayuela, en el círculo más cercano de Alejandra Pizarnik giraba la sospecha de que el personaje de La Maga era ella. Del mismo modo, se rumoreaba que ella creía que La Maga de Rayuela llevaba parte de su esencia.
Una carta que Julio le escribió a su amiga Ana María Barrenechea, confirma que la obra ya estaba escrita cuando conoció a la poeta argentina y que de ningún modo ella era el referente real de La Maga.

Pasado el tiempo, es imposible saber si realmente los sentimientos de Alejandra Pizarnik por Julio Cortázar traspasaron la barrera de la amistad y la admiración. 

A los dos les unía la pasión por los poetas malditos, Janis Joplin, Sade y Lautreámont. Los dos escribieron sobre el mismo personaje histórico, Erzsébet Báthory: Alejandra, en "La condesa sangrienta"; Julio, en "62, modelo para armar".

Los dos se saltaron las barreras de lo perverso y lo irracional. Los dos lucharon cuerpo a cuerpo con las palabras, y se dejaron el alma en ellas.
Julio, conocía la peligrosa manera de abandonarse a las circunstancias de Pizarnik y por esta razón le escribe una carta con los regaños mas entrañables que ella recibiría:

París, 9 de septiembre de 1971
Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
Julio

Sin embargo, después de que le dieran un permiso para salir del psiquiatrico, ella aprovecharía para tomarse unas 50 pastillas de Seconal y de esta manera se suicido a sus 36 años.

Julio a manera de homenaje y despedida, le dedica dos poemas:

AQUÍ ALEJANDRA

Bicho aquí, aquí contra esto,
pegada a las palabras
pegada te reclamo.

Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa

salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,

llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.

Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore

Venga, las gomas y los sobres
Venga, una papelería de juguete
Venga, el estuche de lápices
Venga, los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.

Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse

es tanteste vaso es difícil,
es tanteste fósforo,

y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día

abris lo No puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,

el partyErszebet,
el partyKaren Blixen

ya van cayendo, saben
que es nuestra noche,
con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían

burbujLeonora Carrington, mirala,
burbujUnica Zorn con un murciélago
burbujClarice Lispector, agua viva,

burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser y la chica uruguaya que fue buena con vossin que jamás supieras
su verdadero nombre,

qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonius que largaonhermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con vo,con las intercesoras

animulaon las iel tabaco
vagulaon las iaAnaïs Nin
blandulaon las vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados
etelegramas.

Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.

¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café

alguiensu culebra contando
alguenidos terronesontun beso
algueinLéo Ferré

No pienses más en las ventanas
el detráses masel afuera

Llueve en Rangoon--

Llueve en Rangoon--Y qué.

Aquí los juegos. El murmullo

Aqui lo(Consonantes de pájaro
Aqui lovocales de heliotropo)

Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon.
Aquí los juegos.

El otro dice asi:

Puesto que el Hades no existe,
seguramente estás allí,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.
-Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.”
“Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
Ya es la noche, vení

La sospecha en torno a los sentimientos que Alejandra tenía hacia él se despertó a causa de un extraño suceso ocurrido luego de su suicidio. Quince días después, le fue entregada a Cortázar una breve correspondencia de Alejandra Pizarnik con una foto de ella desnuda tomando el sol en una playa. Quien la envió o si esto fue programado por ella, es un misterio.

Si te ha gustado este post, no te puedes perder:
fuentes: